El movimiento feminista más vinculado a las cuencas mineras asturianas, la Brigada Feminista, aspira a convertir la etapa de La Vuelta Ciclista a España femenina que este sábado concluirá en la cima del Angliru en una gran jornada reivindicativa por la igualdad. El colectivo ha encontrado una forma original de visibilizar las barreras estructurales que todavía afrontan las mujeres: vincular los tremendos desniveles del puerto con lo que califican como las “pendientes extremas” de la desigualdad.

Bajo el lema “Si una sube, subimos toes, somos brigada”, la iniciativa pretende acompañar a las ciclistas en una jornada histórica para el deporte femenino y, al mismo tiempo, denunciar las desigualdades sociales y económicas que continúan condicionando la vida de millones de mujeres. Para ello, la Brigada Feminista reinterpretará la señalética del coloso asturiano utilizando datos sobre brecha salarial, precariedad laboral, violencia machista o sobrecarga de cuidados.

La señalización de La Cueña les Cabres, con su mensaje feminista.

La señalización de La Cueña les Cabres, con su mensaje feminista. / Foto cedida a LNE

Las corredoras de La Vuelta femenina coronarán este sábado por primera vez el Angliru, considerado uno de los puertos más duros y emblemáticos del ciclismo internacional. Para el colectivo feminista, la conquista deportiva de esta cima simboliza también la ruptura de “un techo de cristal histórico”. Sin embargo, recuerdan que todavía existen muchas otras cimas invisibles que las mujeres deben escalar cada día.

“Si el Angliru es el puerto más duro del mundo, ser mujer en este sistema capitalista es como subir su pendiente más extrema”, señalan desde la organización.

Pendientes invisibles

La acción principal, bautizada como “Pendientes Invisibles”, transformará algunos de los puntos más conocidos del recorrido en símbolos de las desigualdades de género. Así, en Les Cabanes se denunciará el trabajo de cuidados no remunerado; en Porcío se pondrá el foco sobre la brecha de pensiones; y en La Cueña les Cabres, el tramo más temido del puerto, se visibilizará la brecha salarial, que alcanza el 32% en el caso de las mujeres migrantes.

Otros puntos del ascenso servirán para denunciar la desigualdad en los espacios de poder, la precariedad laboral femenina, el sesgo machista en la atención sanitaria o la violencia digital y física que sufren las mujeres. En Xonceo, por ejemplo, se recordará que el 31% de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual al menos una vez en su vida.

La iniciativa también llenará el puerto de consignas pintadas sobre el asfalto en asturiano y castellano. Frases como “La brecha salarial pica más que la Cueña”, “Menos marketing rosa y más presupuestos reales” o “Más mecha que mieu: ¡Da-y p’arriba!” buscan unir la épica ciclista con la tradición combativa y minera de las cuencas.

Desde la Brigada Feminista hacen un llamamiento a la ciudadanía para acudir al Angliru y convertir la subida en “un hogar de apoyo y sororidad”. “Queremos que las ciclistas sientan que aquí sabemos lo que es resistir y que ninguna sube sola”, concluyen.

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