Hemos perdido la cuenta de las películas de terror que arrancan con una mudanza. El caso de Bajo tus pies es especialmente sangrante porque tiene un problema inicial del que no consigue zafarse en ningún momento: una falta completa de ambientación que hace que el espectador no tenga la información básica para seguir la historia: no hay coordenadas espacio-temporales ni se nos cuenta por qué está familia es tan peculiar. 

Ni la puesta en escena ni la iluminación contribuyen a esclarecer nada: es así y son lentejas, si las quieres las comes y si no, las dejas.

Si esta falta de concisión es alarmante y nos mantiene despistados desde el arranque (¿se deberá al rodaje en Buenos Aires?), más confuso es aún el desarrollo del guión: ¿quiere ser una película de «casa encantada»? ¿Es una suerte de cuento infantil sobre brujas y presencias malignas como Nosferatu? ¿Quiere mirarse en el espejo de Venus?

Tiene una crisis de identidad importante por no saber conjugar el plano sobrenatural con el real ni tener demasiado claro adónde quiere llegar con su premisa, en la que la baza ganadora habría sido jugar con espectador metiendo la imaginación de los niños y/o la paranoia de la madre.

Lo que más escuece es que tenga un reparto tan bueno y a la vez tan desaprovechado. No lo decimos solo por Maribel Verdú, a la que hemos visto recientemente dando vida a Tránsito Soto en La casa de los espíritus sino también por Sofía Otero, que debutó en 20.000 especies de abejas o por Zorion Eguileor, obvio.

Voces de ultratumba y noches toledanas

Isabel y sus dos hijos encuentran un inmueble muy amplio en un edificio noble que ha albergado a figuras ilustres en el pasado a un precio asequible pero, eso sí, con unas condiciones peculiares. Las arrendadoras exigen dar el visto bueno a la operación y comprobar que son «gente de bien». Para ello es obligatorio responder a toda clase de preguntas personales. Es una oferta que Isabel no puede dejar pasar y accede a sus deseos.

Una vez instalados en su nuevo hogar, las situaciones inquietantes no se hacen esperar: desde los respiraderos de la calefacción central empiezan a emanar gritos, susurros y amenazas que parecen provenir del piso inferior que pertenece, precisamente, a las tres ancianas dueñas del inmueble.

Las noches empiezan a ser cada vez más inquietantes y a perturbar el descanso de Isabel que tiene dificultades para concentrarse en el trabajo e incluso para mantenerse despierta. Entre tanto, sus hijos, sin supervisión adulta, idearán un plan propio para terminar con la situación al considerar que deben proteger a su madre.

Bajo tus pies es un batiburrillo de ideas que no parecen tener clara la meta. En cualquier caso es una película de miedo que no llega ni a generar inquietud y un drama familiar que se sostiene a duras penas habida cuenta de que nunca llega a constatar a qué se debe la ausencia del padre ni a generar una relación materno-filial creíble.

En lo formal también dista de ser perfecta: todas las noches parecen ser de luna llena con habitaciones muy iluminadas, fallos de raccord notorios y una vaga concepción del espacio. Este último punto que bien podría ser intencional si tenemos en cuenta la deriva narrativa, tampoco se aprovecha con acierto para generar escalofríos. El montaje es otro problema recurrente que se salda con fundidos a negro que entorpecen la fluidez del discurso.

Por una parte es repetitiva; por otra, las secuencias parecen inconexas, con una indecisión desconcertante para desarrollar el argumento. Eso sí recala en todos y cada uno de los clichés del género dejando constancia del momento amargo por el que pasa la industria patria para desarrollar proyectos de terror de buena calidad. Parece mentira de dónde venimos y dónde estamos ahora. Hacía tiempo que 94 minutos no se hacían tan largos…

Valoración

Nota 30

Ojalá la película estuviera a la altura del reparto: no funciona en el plano del terror y tampoco deja buen sabor de boca como thriller psicológico ni como drama familiar. Tiene ideas, intenta ser elegante y estira su menguado presupuesto, pero no logra sus objetivos,

Lo mejor

La calidad del reparto, aunque no tengan entre manos un libreto a la altura.

Lo peor

Momentos de comedia involuntaria. Que no genere nada de miedo y se valga tan torpemente del lenguaje cinematográfico.