Javier Hernández

08/05/2026 a las 06:15h.

El brote de hantavirus registrado en un crucero internacional, que le ha costado la vida a tres pasajeros, ha generado consultas sobre el nivel de preparación del sistema sanitario español ante este tipo de virus. Por lo general, los pacientes sospechosos de padecer este tipo de enfermedades en el área de Castilla y León son aislados en una unidad especial del Hospital Gómez Ulla.

Esta unidad cuenta con ocho camas y, de momento, los españoles que viajaban en el crucero y que deberían someterse a aislamiento voluntario son 14, por lo que ya habría problemas para recibirlos, aunque existen otras unidades de este tipo en el pais tanto en Madrid como en Cataluña, País Vasco, Andalucía y Valencia.

En Salamanca, el Hospital Universitario dispone de dos habitaciones de presión negativa en cada planta y las utilizadas para aislamientos de enfermedades infecciosas porque disponen de un sistema de presión negativa que impide que este tipo de patógenos puedan salir de la habitación y expandirse por la planta.

Además, el Complejo Asistencial de Salamanca es el centro con mayor experiencia de toda España en el diagnóstico y manejo de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad con similitudes clínicas relevantes respecto al hantavirus.

José María Eiros, microbiólogo del Hospital Río Hortega de Valladolid, ha subrayado que el brote no supone un riesgo para la población general. «La situación no conlleva un riesgo para la población general», ha afirmado Eiros, quien ha señalado que el contexto del crucero no es extrapolable a la vida cotidiana.

El especialista ha explicado que el hantavirus es un virus zoonótico cuyo principal reservorio son los roedores, extendidos por Asia, Europa y América. El contagio se produce fundamentalmente por contacto con heces y orina de estos animales, y en menor medida con su saliva. En circunstancias de alta concentración de partículas víricas en el ambiente, también es posible la transmisión respiratoria. La transmisión entre personas está documentada, pero es poco frecuente.

Desde el punto de vista clínico, el hantavirus se encuadra en los virus causantes de fiebres hemorrágicas. Puede cursar de forma asintomática o comenzar con síntomas inespecíficos como fiebre, dolores musculares y malestar general. Clásicamente se describen dos cuadros: afectación renal, más frecuente en Asia y Europa, y afectación pulmonar, predominante en América.

La conexión con Salamanca no es solo logística. Tanto el hantavirus como el virus de Crimea-Congo pueden producir fiebre hemorrágica, y ningún hospital de España ha diagnosticado más casos de esta segunda enfermedad que el centro salmantino, lo que sitúa al CAUSA en una posición de referencia ante eventuales casos de este tipo de infecciones.

Fuentes sanitarias explican que este año todavía no se ha producido ningún caso sospechoso -aunque se hubiera descartado- de Crimea-Congo porque el tiempo inestable no ha favorecido las salidas al campo.

Eiros también ha destacado además que uno de los avances más relevantes de los últimos años es la generalización del diagnóstico biológico en los centros asistenciales, un legado positivo de la pandemia de coronavirus. «Lo importante es caracterizar los virus y atribuir la especificidad de los cuadros a agentes concretos», ha señalado. En el caso del brote actual, considera clave analizar el genoma del virus mediante secuenciación para determinar cuál de las veinte especies conocidas de hantavirus está implicada.