Las personas que basan su dieta en el consumo de alimentos ultraprocesados presenta un riesgo notablemente mayor de padecer distintas afecciones del corazón y de fallecer por estas causas, según revela un nuevo consenso de expertos publicado en la revista médica European Heart Journal.

Esta declaración ha sido elaborada por el Consejo de Práctica Cardiológica de la Sociedad Europea de Cardiología y la Asociación Europea de Cardiología Preventiva. El grupo de trabajo ha estado liderado por la profesora Luigina Guasti, de la Universidad de Insubria (Italia); la doctora Marialaura Bonaccio; el profesor Massimo Piepoli, de la Universidad de Milán; y la profesora Licia Iacoviello.

El informe recopila de forma exhaustiva los resultados de todas las investigaciones publicadas hasta la fecha sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados. Las conclusiones son contundentes: los adultos con el mayor consumo de estos productos tienen hasta un 19% más de riesgo de padecer enfermedades cardíacas, un 13% más de fibrilación auricular y hasta un 65% más de riesgo de muerte cardiovascular, en comparación con aquellos que mantienen una ingesta mínima. Asimismo, empeoran factores clave como la obesidad y la diabetes tipo 2.

La profesora Guasti subraya la gravedad del problema. «Los alimentos ultraprocesados, elaborados con ingredientes y aditivos industriales, han reemplazado en gran medida las dietas tradicionales. Sin embargo, esta evidencia aún no se ha incorporado al asesoramiento que damos a los pacientes sobre alimentación saludable», explica la experta. Además, añade que esperan que esta guía proporcione un marco claro para prevenir los factores de riesgo cardiovascular.

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El porcentaje de calorías diarias provenientes de estos preparados industriales oscila entre el 61% registrado en los Países Bajos y el 54% en el Reino Unido. Los países mediterráneos muestran mejores cifras, aunque en constante aumento: un 25% en España, un 22% en Portugal y un 18% en Italia.

Los investigadores reclaman mejorar la comprensión pública mediante un etiquetado más transparente y emiten advertencias sobre los productos comercializados como «más saludables», que muchas veces resultan ser en realidad ultraprocesados.