Tras un final judicial en falso de la demanda de Blake Lively contra Justin Baldoni, director de la película Romper el círculo y a quien la actriz y productora acusa de, entre otros, acoso sexual, esta no se conforma y exige a la otra parte una compensación millonaria por daños y perjuicios.

Un caso de importancia nacional que nunca se había presentado hasta ahora en la industria de Hollywood y del que ahora Lively y su marido Ryan Reynolds tratan de redirigir de cara a la opinión pública. Todo parece indicar, no obstante, que el matrimonio ha agotado la paciencia de demasiadas personas con una demanda sin pruebas en la que trataron de erigirse voz pública de todas las víctimas de acoso sexual.

La espita para los cotilleos y rumores del comportamiento del matrimonio parece haberse abierto y ahora la prensa se lanza al cuello de dos actores a los que el calificativo de insoportables y caprichosos en el set de rodaje parece quedárseles pequeño.

La prensa desvela ahora, una vez resuelto el caso, que tras los intentos de Lively por desacreditar al coprotagonista y director de la película -todo un éxito de taquilla- podría estar la intención de hacerse con el control creativo de la misma, así como su secuela. Baldoni fue expulsado de la sala de montaje, escondido en la propia premiere y campaña promocional de la cinta, y acusado de una campaña de desprestigio contra la actriz al margen de la situación de acoso durante el rodaje.

En medio de toda una oleada de publicaciones en contra de Lively, ahora la actriz y su equipo de abogados intentan redirigir su operación para presentarla como un triunfo. Lively se presentó a la Met Gala de Nueva York con un enorme vestido de Armani que acaparó sonrisas y fotografías al día siguiente del archivo del caso, y sus abogados publicaron un polémico comunicado en el que aseguraban que Baldoni había perdido el caso en una «victoria contundente» de la parte de la actriz.

Una actriz ahora calificada de «mocosa» y «diabólica» que sigue tratando de exprimir el caso tratando de que la otra parte pague la cuantiosa factura de sus abogados.

Lively reclama, en concreto, los costes y honorarios de los abogados así como una compensación por daños «que se triplica automáticamente por estatuto» y una indemnización bajo la sección 47.1 del Código Civil de California. La defensa de Lively pide al juez resolver esa reclamación cuanto antes, explicando que la norma impone «penas graves y obligatorias contra cualquiera que interponga acciones difamatorias sin éxito contra denunciantes de acoso sexual y represalias».

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El juez desestimó en abril la mayoría de acusaciones vertidas por Lively contra Baldoni, incluyendo por delitos de acoso, difamación y conspiración, y el acuerdo entre los actores del pasado lunes resolvió las restantes, de incumplimiento de contrato y represalias.

Los abogados del acusado masculino han contestado atribuyéndose «una victoria total» en el caso bajo el argumento de que Lively buscó el acuerdo entre los actores «porque sabían que iban a perder en los tribunales», y solo queda el asunto de compensación «que lleva en la corte desde septiembre de 2025».

La batalla de la opinión pública parece, sin embargo, perdida para la pareja de estrellas. Lively y Reynolds, que se conocieron durante el rodaje del film de superhéroes Green Lantern, ven ahora cómo una gran cantidad de documentos internos son aireados, con decenas de columnas periodísticas exponiendo ahora la extorsión y presiones internas a los que la pareja ha sometido a su entorno.

¿Y cuál fue el papel del intérprete de Deadpool, que incluso parodió a Baldoni en su película Deadpool y Lobezno con un personaje que era salvajemente asesinado en el film? El actor no fue un simple apoyo personal a su esposa, sino un participante activo en presiones creativas, campañas de reputación y negociaciones detrás de cámaras durante la producción de Romper el círculo, presionando personalmente a Baldoni en reuniones privadas y tratando de desacreditarlo públicamente después.

Un caso en el que incluso se ha visto envuelta la cantante Taylor Swift, amiga personal de la actriz, a la que Lively calificaba junto a su marido como sus «dragones», en referencia a la serie Juego de Tronos, tal y como desveló Baldoni en su demanda. El actor habría emprendido una campaña secreta de burla pública en la que, además del citado personaje de «Nicepool», pero también amenazas agresivas después de que el director hiciera comentarios sobre el peso de la actriz durante el rodaje de la obra.