La confirmación de la presencia de Rosalía en la capital andaluza ha desatado una auténtica fiebre por conseguir un pase para el evento «Jarana en el Guadalquivir».

Lo que comenzó como una misteriosa promoción de Netflix para la serie ‘Berlín’ se ha … transformado en el acontecimiento musical del año en Sevilla. Con el cartel de «agotado» colgado en la plataforma oficial, los seguidores de la artista catalana buscan desesperadamente cualquier resquicio para no perderse la que podría ser una actuación histórica sobre las aguas del río.

Un proceso de reserva marcado por la incertidumbre

El sistema para obtener las entradas ha estado rodeado de una gran expectación desde el primer momento. El pasado miércoles 6 de mayo, Netflix habilitó una web especial para que los interesados pudieran reservar sus invitaciones de forma gratuita. Aunque durante las primeras horas circularon rumores sobre fallos en el sistema o que los pases no estaban realmente operativos, lo cierto es que la web estuvo activa durante unas 24 horas. En ese intervalo, miles de personas reservaron su plaza sin saber siquiera quién sería la «estrella internacional» invitada.

Fue el jueves 7 de mayo cuando se anunció el cierre de la taquilla virtual. En ese preciso instante, la ausencia de entradas coincidió con los primeros rumores sólidos que situaban a Rosalía en la ciudad, lo que provocó una oleada de lamentos entre quienes no fueron previsores. No obstante, esta misma mañana de viernes se ha vivido un breve momento de esperanza: la organización ha liberado una pequeña ampliación de aforo que ha permitido a unos pocos afortunados hacerse con los últimos códigos QR disponibles antes de que la web quedara definitivamente inactiva.

Sorteos y el peligroso mercado de la reventa

Con la web oficial fuera de servicio, las opciones legales se han reducido drásticamente. Netflix ha canalizado las últimas oportunidades a través de sorteos en sus redes sociales, una estrategia que también ha seguido ABC, permitiendo a sus lectores acceder a entradas dobles para la zona preferente del Paseo del Marqués de Contadero. Fuera de estos canales oficiales, ya no existe forma reglamentaria de obtener un pase, ya que las entradas son nominativas y están vinculadas a un código digital.

Sin embargo, la desesperación ha empujado a los más atrevidos a acudir al mercado de la reventa. A pesar de que las entradas se repartieron de forma totalmente gratuita, el «efecto Rosalía» ha disparado los precios en portales de segunda mano. Se han llegado a detectar ofertas que alcanzan los 350 euros por entrada, una cifra que muchos fanáticos están dispuestos a desembolsar con tal de ver a la «Motomami» de cerca.