* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia
En pasadas ocasiones he compartido mis fotografías y mi intención ha sido siempre la de ilustrar, junto a un escrito más o menos afortunado, un evento o una celebración de la ciudad, una temática puntual pretendidamente ocurrente, o incluso una divagación que tenía como sujeto un barrio, una manifestación o una actividad ciudadana concreta.
En la presente publicación voy a hacer una excepción. Deseo emplearla para mostrar algunas de las fotografías que vengo haciendo desde hace un tiempo, resultado de mi actual preferencia por la estética que intento capturar con mi cámara. Mi búsqueda se centra ahora más en las luces y las sombras, los colores y las texturas, los contrastes; imágenes más artificiosas si se quiere, que han dejado en segundo plano la cotidianidad más realista del individuo y sus relaciones interpersonales o solitarias que antes perseguía en la calle.
Este es ahora mi proyecto. No obstante, como aficionado que soy de la fotografía, y, en especial, de la modalidad de calle, todos los estilos me gustan, y a ellos acudo en función del tratamiento, tema o circunstancias que concurren cuando intento transmitir a mi manera lo que observo y percibo a mi alrededor, aquello que llama mi atención en cualquier ámbito; en realidad, la vida misma. Y lo digo así de claro, como reconociendo que parte de las fotos que tomo en la actualidad pueden estar parcialmente exentas de esa vida.

Corriendo bajo la Pérgola Fotovoltaica del Parque del Fórum.
Diego Pastor
Son resultado de un artificio más gráfico de temática ambigua, capítulo este absolutamente subjetivo y controvertido. Sin embargo, reitero que cuando me parece trato otros aspectos de la realidad que retrato con una estética más clásica y costumbrista, por decirlo de alguna manera. Y así ocurre cuando intento fotografiar, por ejemplo, el fervor de una procesión de Semana Santa, el aire que se respira en una barriada, el jolgorio y el esfuerzo que fraternizan en una maratón popular, o el frenesí de una manifestación en contra de cualquier guerra.

Blanco y negro, contrastes.
Diego Pastor

Paseando al perro.
Diego Pastor
En estos últimos ejemplos, donde no prima con rotundidad la apariencia de la imagen, pienso que la fotografía se torna en instrumento documental. Y, como tal, creo que así perdurará en el tiempo, como un álbum familiar que dará fe del pasado, y, en muchos casos, se reconocerá como propio y se revivirá a su vez, si bien en la esfera de la cotidianidad pública y no en la privada.

Sombras junto al Campus Diagonal-Besòs.
Diego Pastor

Sombra urbana bajo la escalera.
Diego Pastor
La plasticidad es mi objetivo actual, y si consigo que mis imágenes resulten atractivas en este sentido, al margen de cualquier otra consideración, lo doy por bien empleado. No siempre puedo conseguir esa pretensión, dependo mucho de la luz y de las características requeridas de la escena, así como de la persona o de su silueta que siempre la completa, habitualmente como un autómata, pasivamente.

Contraste de sombras oscuras con el color rojo.
Diego Pastor
Eso significa que cuando salgo a la calle con la cámara -también sin ella- no dejo de mirar, de buscar, de crear la fotografía que está en mi mente y que trato de reconocer a la vuelta de una esquina. Pero no siempre la encuentras y vuelves a casa de vacío. Mañana será otro día, te dices. La paciencia es una gran aliada, pero no siempre la manejo con la misma actitud.
Cuando salgo a la calle con la cámara -también sin ella- no dejo de mirar, de buscar, de crear la fotografía
Hace pocos días que recorrí el centro de la ciudad intentando recrear la Diada de Sant Jordi, donde dejé de lado la plasticidad como elemento esencial de mis imágenes, aun sin olvidarla del todo, para centrarme en la fluidez que transcurría a mi lado, en la reacción espontánea de la fiesta, de su gente y de su espíritu. Que lo haya conseguido o no es otra historia; siempre es así. Como asimismo acudí después, con idéntica intención, a la Feria de Abril celebrada recientemente en la explanada del Fòrum, con cuyas fotos voy a confeccionar un nuevo reportaje para compartir próximamente en Las Fotos de los Lectores de La Vanguardia.

Figura entre edificios y sombras.
Diego Pastor
Pienso que en este proceso creativo que es la fotografía influyen mucho los estados de ánimo, las etapas de la vida, los momentos incluso, y las buenas y las malas influencias. Veo cientos de imágenes cada día que me sobrepasan (instagram, exposiciones, libros, páginas web…), verdaderos talentos fotográficos en todas las modalidades y conceptos. Y me digo, quiero hacer fotos como estas, todas ellas, ya sean puramente estéticas, documentales, costumbristas, minimalistas, conceptuales, pictóricas, y de cualquier género. Me resulta difícil huir de ese deseo fuera de mi alcance.

El corredor..
Diego Pastor
En teoría, siempre subjetiva, la verdadera, o mejor dicho, la más clásica fotografía de calle no es la que yo intento hacer ahora. Pero en mis disquisiciones internas también encuentro anacrónica alguna forma de retratar la cotidianidad, básica en la fotografía de calle, que tienen muchos fotógrafos de mi entorno, profesionales o aficionados como yo.

Blanco y negro.
Diego Pastor
Hoy en día muchas de esas fotografías de calle ni me aportan ni me cuentan nada nuevo. No me aportan a mí, y así lo subrayo, por supuesto, y por ahora; quizá lo hagan en ese futuro lejano en el que me reconozca, como antes comentaba.

Luces y contrastes.
Diego Pastor

Fachada del Disseny Hub Barcelona (DHub).
Diego Pastor

Contraste cotidiano.
Diego Pastor
Puede ser que ese documentalismo pospuesto funcione entonces como instrumento de comunicación. El tiempo habrá hecho hermosa entonces una fotografía que era vacua cuando fue tomada, y puede que me revele lo que era objeto de ella en diferido.

Figura en sombra.
Diego Pastor

La ciudad en claroscuro.
Diego Pastor
Otra cuestión es la de las imágenes que retratan lugares, gentes y ambientes desconocidos por mí, donde también se produce un descubrimiento parecido sin necesidad de que el tiempo haya transcurrido, ya sea por su exotismo o, sencillamente, por su singularidad extraña para mí o lejana a mi presente.

Reflejos urbanos.
Diego Pastor

Perseguido por la sombra.
Diego Pastor
No obstante, pienso que, afortunadamente, hay excelentes fotógrafos con esa propuesta documentalista y cotidiana que se aparta del anacronismo al que me refería, haciendo una nueva propuesta estética de la que muchos carecen.

Imagen con mensaje.
Diego Pastor

Sombra entre luces y colores.
Diego Pastor
En fin, basta ya de pontificar, que las fotografías hablen por sí solas. Quien esté interesado, podrá ver la diferencia de estilo entre las fotografías que ahora acompaño y las que compartiré otro día sobre la reciente Feria de Abril de Barcelona, donde intenté colarme para expresar desde mi mirada cuanto allí acontecía.

Contraste urbano de luz, colores y sombra.
Diego Pastor
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