Los mercados han aprendido a convivir con la volatilidad geopolítica que domina el escenario internacional. Estados Unidos e Irán han vuelto a elevar la tensión en Oriente Próximo con un intercambio de ataques en el estrecho de Ormuz a pocas horas de que se cumpla un mes del inicio del alto el fuego entre las partes, lo que reaviva las preocupaciones sobre el suministro de energía, con el petróleo brent de nuevo en los 100 dólares el barril. A pesar de ello, y de las caídas en Europa en la sesión del viernes, las principales Bolsas se encaminan a cerrar la semana con subidas, especialmente en Estados Unidos gracias a los buenos resultados empresariales y la fortaleza del mercado laboral.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que las fuerzas de su país resultaron ilesas, mientras que Teherán denunció una violación de la tregua decretada hace 29 días por el propio mandatario republicano. Después del cruce de disparos, Trump defendió ante la cadena ABC que el alto el fuego “sigue vigente” y que solo se había tratado de un “golpecito de amor”. Sin embargo, el mandatario, en su cuenta de Truth Social, amenazó con atacar con mayor fuerza militar y violencia a Teherán si Irán no firma un acuerdo pronto.
El mercado energético ha reflejado con claridad esa tensión del mercado. Este viernes el brent ha llegado a superar los 101 dólares por barril en la sesión, aunque sin capacidad de consolidar niveles y moviéndose posteriormente en torno a la cota psicológica de los 100 dólares. Pese a los sobresaltos, la semana deja un balance positivo, ya que el crudo retrocede más de un 6%, una señal de que, como apuntan varios analistas, el mercado sigue descontando un escenario de tensión contenida.
En paralelo, la renta variable global transita una fase de consolidación. El índice MSCI All Country World, el indicador más amplio de la renta variable mundial, cae en la sesión un 0,3%, en línea con la corrección generalizada de los principales parqués europeos. Sin embargo, el balance semanal dibuja un escenario mucho más optimista, especialmente en Wall Street y en Asia, donde los buenos resultados empresariales ha reavivado el apetito por la tecnología y la inteligencia artificial.
El Ibex 35 español ha mostrado, una vez más, una relativa resiliencia frente al entorno global. El selectivo ha cedido un 0,95% y ha perdido la referencia de los 18.000 puntos, pero en el acumulado semanal suma un avance del 0,8%. Aena ha sido el valor más penalizado (-2,6%). Le siguen IAG, que ha rebajado su expectativa de beneficios ante un presupuesto de combustible que se dispara en 2.000 millones, e Inditex, con caídas de más del 2%. En el lado de las ganancias destaca Amadeus (1,85%), tras presentar resultados. Acciona Energía suma un 1,58% y Repsol un 1,2% en la sesión.
En Europa, la sesión de este viernes ha sido claramente bajista. El FTSE 100 británico ha cedido un 0,3% en el día y acumula una caída semanal del 1,2%. El Cac francés retrocede un 1% y se mantiene prácticamente plano en el conjunto de la semana. El Dax alemán pierde un 1,2% este viernes, pero logra cerrar la semana con una ganancia del 0,3%. En Italia, el Mib limita las caídas al 0,1% y logra una subida del 2% en el conjunto de la semana.
“Pese a las hostilidades en curso y los precios del petróleo aún elevados, los mercados están descontando una duración de la guerra limitada”, ha señalado Marija Veitmane, jefa de investigación de renta variable de State Street Markets.
En Asia, la dinámica es igualmente positiva en términos semanales, pese a la volatilidad diaria. El Nikkei japonés retrocede un 0,19% en la sesión, pero acumula una subida del 3,59% en la semana. El Hang Seng de Hong Kong cae un 0,87% hoy, aunque avanza un 2,39% semanal. La región se ha visto impulsada por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y la fortaleza de los fabricantes de semiconductores en Taiwán, Corea del Sur y Japón.
La divergencia entre Europa y Estados Unidos ha vuelto a quedar patente este viernes. Mientras las Bolsas europeas aceleraban las caídas cerca del 1% por el impacto del petróleo y la incertidumbre geopolítica, Wall Street reforzaba las ganancias tras un sólido informe de empleo. El mercado laboral estadounidense volvió a demostrar fortaleza en abril, con la creación de 115.000 empleos, muy por encima de los 55.000 esperados por los analistas, aunque por debajo de los 185.000 del mes anterior. La tasa de paro se mantuvo estable en el 4,3%, confirmando la resiliencia de la economía estadounidense pese al conflicto en Irán.
Así, al cierre de los mercados europeos el Dow Jones sube un 0,2% este viernes y acumula una ganancia semanal del 0,3%. El S&P 500 avanza un 0,8% en la sesión y un 2,3% en la semana, mientras el Nasdaq se dispara un 1,35% en el día y un 4,13% semanal, consolidándose de nuevo en zona de máximos históricos gracias al empuje tecnológico y al entusiasmo por la inteligencia artificial.
En ese sentido, los estrategas del mercado empiezan a subrayar que la geopolítica condiciona los movimientos de corto plazo, pero los flujos de capital siguen anclados en los fundamentales. Desde UBS, su director de inversiones, Mark Haefele, sostiene que el mercado puede volver a centrarse en los pilares estructurales del ciclo, apoyado en el crecimiento de beneficios, la política monetaria flexible y el impulso de la inteligencia artificial. “Esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable”, valora.
En la misma línea, Yves Bonzon, director de inversiones de Julius Baer, subraya que la temporada de resultados del primer trimestre en Estados Unidos está reforzando el optimismo de los inversores. “Tras más de dos meses de guerra en Irán, los inversores acogen con satisfacción los motivos para mirar más allá de la geopolítica y volver a aplicar sus conocimientos sobre los mercados financieros. Hasta el momento, las empresas ofrecen a los participantes del mercado motivos suficientes para mantener el optimismo, ya que la temporada de resultados se perfila como la más sólida de los últimos años”, ha explicado.
Los inversores siguen atentos además al frente político y comercial. Las elecciones locales en Reino Unido mantienen bajo presión al Gobierno laborista de Keir Starmer, mientras que un tribunal comercial estadounidense ha dictaminado que los últimos aranceles globales temporales del 10% impuestos por Trump son injustificados bajo una ley comercial de la década de 1970. Aun así, el mercado descuenta una rápida apelación y un impacto limitado sobre la política comercial estadounidense.
Los mercados de divisas se mantienen estables en general, con el dólar recuperándose de los mínimos recientes. El euro se cotiza a 1,1731 dólares. El Bitcoin se encaminaba hacia su sexta ganancia semanal consecutiva en 79.460 dólares. El oro, por su parte, sube un 0,7% y se mantiene por encima de los 4.700 dólares la onza.
En una semana marcada de nuevo por los vaivenes en la geopolítica, los inversores siguen mirando más allá del ruido inmediato. La tecnología, los beneficios empresariales y la fortaleza de la economía estadounidense continúan actuando como principal ancla de unos mercados que, por ahora, prefieren descontar estabilidad antes que un conflicto prolongado.
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