Laura Fernández, nueva presidenta de Costa Rica, ha sido investida en el cargo este viernes tras el acto del traspaso de mando presidencial en el Estadio Nacional, en San José. Una toma de posesión en la que ha estado presente el rey Felipe VI.

La costarricense toma el cargo hasta 2030 tras haber ganado con una amplia mayoría las elecciones del 1 de febrero, en las que su partido Pueblo Soberano, de línea conservadora, obtuvo 30 de los 57 escaños de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. La oposición, el Partido Liberación Nacional, tan solo obtuvo 17 diputados.

La nueva mandataria se describe como una continuadora del legado del hasta ahora presidente Rodrigo Chaves, que tomó posesión hace cuatro años. Durante la administración de Chaves, Fernández fue ministra de la Presidencia entre 2024 y 2025 y de Planificación Nacional y Política Económica entre 2022 y 2025.

El acto de investidura

La toma de posesión en la que Laura Fernández se ha convertido en la 50.º presidenta constitucional de Costa Rica se ha celebrado en un Estadio Nacional al que han acudido miles de personas que entraron de forma gratuita. Fernández, de 39 años y del derechista Partido Pueblo Soberano, ha recibido la banda presidencial y ha prestado juramento ante la presidenta de la Asamblea Legislativa, la oficialista Yara Jiménez, la primera vez que una mujer juramenta a otra como gobernante del país centroamericano.

ersonas asisten a la ceremonia de investidura de la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, en el Estadio Nacional de San José John Duran / AFP

Durante su discurso, Laura Fernández ha hecho énfasis en que es la «heredera del cambio. La heredera de una forma de hacer política sin aflojar». Ha abogado por «modernizar» el estado: «No podemos continuar con 335 instituciones públicas», ha manifestado la presidenta electa.

Fernández también ha prometido a los asistentes que «volverán a confiar en el sistema judicial y la separación de poderes«. «No podemos aceptar que el narcotráfico encuentre grietas en nuestras instituciones», ha clamado.

El rey Felipe VI y nuevos aliados

La ceremonia ha contado con la asistencia de Felipe VI. Se trata de la séptima vez que el monarca está presente, ya sea como príncipe o como rey, en la toma de posesión en Costa Rica, desde el año 1996.

El rey de España, Felipe VI, asiste a la ceremonia de investidura de la politóloga Laura Fernández como presidenta de Costa Rica Jeffrey Arguedas / EFE

Sin embargo, el jefe de Estado en España no ha sido la única entidad relevante entre los invitados. En su día de investidura, Fernández se ha rodeado de las caras más distinguidas del conservadurismo internacional, como los presidentes Bernardo Arévalo (Guatemala), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), José Antonio Kast (Chile), Isaac Herzog (Israel) y Luis Abinader (República Dominicana), así como el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau. Además, han estado presentes cancilleres y vicecancilleres de países como Nicaragua, Uruguay, Perú, Argentina, Colombia y México. Una lista que enmarca la línea política de los socios con los que pretende alinearse la recién investida Fernández.

Mario Quirós, analista político costarricense, explica que «existe un bloque de países en Latinoamérica que ahora se perciben cercanos a la Casa Blanca», y es con dichos estados con los que Costa Rica va a tener mejor relación. El analista considera que esta nueva etapa supondrá» el refuerzo (aún mayor) de las relaciones con Estados Unidos»: «EE.UU. es el principal socio comercial del país. Durante esta legislatura van a seguir fortaleciendo el combate contra el narcotráfico». Actualmente, ambos estados cuentan con un acuerdo para el traslado de personas deportadas de Estados Unidos.

Además de la presidenta electa, también han tomado posesión los vicepresidentes Francisco Gamboa Soto y Douglas Soto Campos, que suceden a la vicepresidenta saliente Mary Munive.

‘Heredera’ del legado de Chaves

A pesar de que Rodrigo Chaves dejará de ocupar su cargo como presidente, permanecerá en el gobierno entrante como ministro de la Presidencia y de Hacienda del Gobierno. Es la primera vez en la historia reciente del país que un presidente saliente toma un cargo como ministro de la siguiente Administración.

No obstante, el legado de Chaves no se respaldará únicamente en su figura. Laura Fernández dará continuidad a figuras claves del Gobierno del anterior presidente, en los puestos de ministros de Relaciones Exteriores, Seguridad, Educación y Obras Públicas y Transportes, así como en instituciones estratégicas como la seguridad social, la de electricidad y la Comisión Nacional de Emergencias.

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves (i), saluda a la presidenta electa, Laura Fernández, este martes durante la presentación del nuevo gabinete en San José Jeffrey Arguedas / EFE

Según Quirós, la nueva presidenta ha admitido varias veces que su propuesta era de «continuidad»: «Su candidatura se presentó como una segunda etapa de este movimiento político, al nivel de que Chaves seguirá presente desde los ministerios», señala, que asegura que ambos compartirán el poder durante la legislatura.

Hace unos días Fernández explicó que su mandato tiene como fin la «profundización del legado de Chaves, que hará llegar a Costa Rica todavía más lejos». Un Chaves que ha dejado la presidencia de Costa Rica con altos niveles de popularidad ciudadana, a pesar del aumento de la criminalidad: «La mayoría de encuestas colocan por encima del 7 la valoración de la gestión presidencial de Chaves», explica Quirós, «Es un líder que sale con un apoyo inusualmente alto».

El conservadurismo se instala en Latinoamérica

El partido de Chaves y Fernández, Pueblo Soberano, se cataloga como liberal en lo económico y conservador en lo social, promoviendo austeridad fiscal, inversión privada, menos burocracia y defensa de valores tradicionales. Su éxito durante dos legislaturas seguidas marcha en consonancia con una tendencia de los países de América Latina, en los que poco a poco se ha antepuesto el conservadurismo.

De los 20 líderes de los países que conforman Latinoamérica, 8 de ellos son catalogados como mandatarios de derechas: Jose Antonio Kast en Chile; Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina; Daniel Noboa en Ecuador; Santiago Peña en Paraguay; Nasry Asfura en Honduras; y Jose Raúl Mulino en Panamá, además de la propia Fernández.

«En gran parte de los países de América Latina, las transformaciones sociales que se prometían se han acabado posponiendo. Esto a la gente le ha frustrado y se lo ha achacado a los gobiernos progresistas, cambiando el péndulo hacia la derecha», añade Quirós.

En los últimos días, la mandataria ha insistido en la necesidad de reformas estructurales en el poder judicial, y ha puesto énfasis en mantener mano dura con la inmigración, un tema central en la legislatura de Rodrigo Chaves: «La principal preocupación de los costarricenses es la inseguridad provocada por el narcotráfico», matiza Quirós. Actualmente, el gobierno está construyendo un Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, concebido como una instalación que resguarde a personas privadas de libertad con alta peligrosidad, especialmente vinculadas al crimen organizado.