A primera hora del día, en el Foro Itálico de Roma se escucha un hilo musical con versiones chill de Amy Winehouse: de las bases soul de Rehab al arrebatador Back to Black. Pero de penurias ni de oscuridades nada, sino todo lo contrario. De la Caja Mágica al escenario que precede al desembarco final en Roland Garros, el día 24, continúa trazándose la misma línea recta y prometedora de Rafael Jódar, un joven en plena efervescencia y que sigue descubriendo mundo, creciendo y ganando. Puede ahora con Nuno Borges, un tenista ya de largo recorrido que domina bien los códigos de la tierra, pero que igualmente cede ante el momento del español: 7-6(4) y 6-4, en 1h 56m.
Si en otras jornadas casi todo le había ido de cara, esta vez se sobrepone a una mañana cargada de asperezas. El portugués (29 años y 52º del mundo) no da su brazo a torcer, las bolas de break vuelan —dispone de cuatro hasta que logra convertir la primera— y los errores van esparciéndose —34 en total—. Aun así, Jódar sigue en pie. Duro de mollera él, que se estrenaba como cabeza de serie y a pesar de la responsabilidad, de la gestión emocional acumulada en las últimas fechas —su nombre aquí y allá, nuevo filón a explotar— y de todos los ojos que le observan desde hace unas semanas, sortea uno de esos partidos que acaban atrapando a los todavía noveles. 19 años, dice su DNI.
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Esta vez, la mente pesa más que el tenis. Cuando cuesta que llegue la inspiración, bendita sea la virtud de sostenerse. “Ha sido un partido muy, muy duro”, sintetiza el de Leganés. Sin apenas tregua. “He jugado muchos en los dos últimos torneos [nueve entre Barcelona (4) y los más recientes de Madrid (5)], así que sé que tengo que recuperarme bien y prepararme para el próximo, porque aquí se juegan muchos partidos y hay que preparar el cuerpo para los siguientes”, añade. Se enfrentará el domingo al local Matteo Arnaldi, superior a De Miñaur (4-6, 7-6(5) y 6-4). Y valora: “No he empezado muy bien, con un break abajo, pero he sabido remontarlo bien y luego en el tie-break he jugado bien los puntos importantes. Estoy muy contento con esta victoria”.
Es un día de nervios, de estrés, de tener que darle la vuelta. De acabar teniendo mano izquierda frente a todos los obstáculos. Suenan las sirenas de las ambulancias de fondo y el rival se ha puesto por delante, obligándole a corregirse; a ese extra que a veces termina pasando factura si la historia se estira. No acierta, Borges le levanta un 0-40 y no logra soltarse. Paradójicamente, pese al celo va creciendo la imprecisión y llegan las dobles faltas (4). Le molestan un par de sonidos de la grada y reprende a su padre; durante el tramo final, también al árbitro: “Es que está clarísimo, ha tocado la red…”. “Lo único a lo que tienes que estar tú atento, es a eso…”. Un buen alarido le sirve de desahogo.
Borges devuelve en posición forzada.ETTORE FERRARI (EFE)
Si hasta ahora había navegado en aguas más o menos plácidas y su desbordante ofensiva había ido despejándole gran parte del camino, el chico nuevo por descubrir, Jódar, es hoy un objetivo muy apetecible al que ya le han cogido la matrícula. Es decir, su cabellera se paga a un buen precio. Lo consiguió Arthur Fils en el Godó, luego Jannik Sinner. Pero hasta ahí. La frustración termina cambiando de orilla y es Borges el que acaba despotricando, superado en el desempate —siete de nueve para el madrileño este curso— y progresivamente inclinado en el segundo tramo del duelo. Ahora mismo hace falta bastante más para derribar al joven, que culmina y celebra su primer triunfo en Roma.
Autógrafos y arcadas
“He conseguido buenos resultados, pero tengo que seguir mejorando; mejorar en todo, en general. Si quieres jugar contra los mejores necesitas tener un juego muy completo y mantener un nivel alto durante mucho tiempo”, previene. Los registros de esta gira de tierra transmiten que solo el argentino Tomás Martín Etcheverry ha conseguido más victorias (15) que él (13), el mismo al que hasta hace dos días la gente de la calle no ponía en el mapa y que ahora firma autógrafos. Es virtualmente el 31º del mundo, cerca de franquear otra barrera. Más y más madurez. Vendrán mal dadas, así es, pero ahí que pondrá el escudo. Resuelve: “Hay partidos en los que tienes que aceptar que las cosas no salen como te gustaría, pero hay que estar ahí”.
Y ahí está Novak Djokovic, pero sufriéndolo. El tenista de Belgrado, que en dos semanas cumplirá 39 años, regresaba tras casi dos meses sin competir —no lo hacía desde el 12 de marzo, cuando cayó en los octavos de Indian Wells— y a su advertencia le suceden los hechos. “No estoy contento con mi movilidad ni mi estado físico. Me hubiera gustado regresar antes, pero he estado lesionado [del hombro]”, anticipaba el día anterior. Y así es, poco a poco va deshaciéndose. Pese a haberse hecho con el primer set, en el segundo pierde el hilo y su juego va emborronándose. A los errores le acompañan las arcadas y una pérdida progresiva de la chispa, y en última instancia una derrota frente al 79º del mundo, Dino Prizmic. El croata tiene 18 años menos que él.
Djokovic, durante una pausa ante Prizmic.ETTORE FERRARI (EFE)
A poco más de dos semanas de Roland Garros, el episodio es inquietante. “Al menos estoy contento de haber luchado hasta el final. Creo que no he jugado tan mal. Obviamente, el segundo set es para olvidar… Pero el primero y el tercero han estado bien”, relativiza tras el 2-6, 6-2 y 6-4 (en 2h 15m). “Siendo honestos, no es la preparación ideal. En los dos últimos años, no recuerdo haber llegado a ningún torneo sin tener algún problema físico. Siempre hay algo… Y debo lidiar con ello. Confío en llegar bien a París”, añade el campeón de 24 grandes, que esta temporada tan solo ha podido disputar 10 partidos, distribuidos en tres torneos. Ahora bien, en el Open de Australia alcanzó la final.
Se marcha Nole sin el rodaje deseado. Nada nuevo, en realidad. Llegará al Bois de Boulogne partiendo prácticamente de cero. Su tenacidad es más que admirable, pero conforme avanza el reloj sigue inclinándose el terreno para él. “Definitivamente, no estoy donde quiero estar para competir al más alto nivel y llegar lejos. Necesito jugar partidos y había que empezar por algún lado, pero así son las cosas. La situación es la que es. Entreno duro a diario, tanto como me lo permite mi cuerpo, pero en la pista las cosas son impredecibles”, cierra.
ZVEREV Y LOS PREMIOS: “ES FRUSTRANTE”
A. C.
La reivindicación colectiva de los tenistas ha envuelto el despegue del torneo. Si los dos números uno ya habían alzado la voz, encontrando el respaldo de otras figuras como Djokovic o Coco Gauff, esta vez fue Alexander Zverev quien manifestó su disconformidad.
El alemán venció por 7-5 y 6-3 a Daniel Altmaier y secundó a sus compañeros, quienes durante los días previos coincidían en criticar el reparto de premios de Roland Garros —de los grandes torneos, en realidad— y reclaman una porción económica superior para los tenistas.
“No hemos hablado de un boicot”, quiso precisar. “Pero si miras el reparto de otros deportes, es muy cercano al 50% y en nuestro caso, tanto en hombres como en mujeres, es del 15%. Eso es frustrante para nosotros”, apuntó el de Hamburgo.
“Ahora mismo, solo unos 150 jugadores pueden vivir del tenis entre los hombres y todavía menos, probablemente, en el caso de las mujeres. Si conseguimos un reparto más justo”, continuó, “seguramente muchos más jugadores podrán vivir de esto. Ese es nuestro objetivo”.
Por otra parte, Iga Swiatek sudó de lo lindo para sortear la resistencia de Linda McNally. La polaca, con un 88% de eficacia en Roma, necesitó casi tres horas para lograr el 6-1, 6-7 y 6-3 que le guía a la siguiente ronda. Chocará con Emma Navarro o Elisabetta Cocchiaretto.