El filial del Atlético de Madrid quiere el ascenso a Segunda división. Los de Fernando Torres tumbó al colíder del Grupo 2 de la Primera RFEF, el Sabadell, para colocarse a un punto del cuadro catalán. A falta de dos partidos, el Madrileño tiene un punto al cuadro arlequinado y al Eldense (que tiene que jugar su partido de esta jornada), el otro candidato a la plaza de ascenso directo. El gran fallo de los locales fue perder el ‘goal average’ que le tenía más que ganado a falta de diez minutos para el final del duelo, con 4-1 en el marcador.
El Atlético Madrileño se adelantaba al cuarto de hora, en una jugada con un pase en profundidad a Rafa Llorente, que terminaba viendo la llegada desde segunda línea, de Bellotti, que enviaba el balón casi a la escuadra. Sin embargo, los de Torres se quedaban con la miel en los labios porque el colegiado interpretaba que el exdelantero del Alcorcón estaba en fuera de juego. Las imágenes mostraban que, de estarlo, era por centímetros.
El equipo local era el que acumulaba las mejores acciones, mientras que el líder del Grupo 2 de Primera RFEF, se limitaba a inquietar con algún disparo lejano, sin complicaciones o con un cabezazo de Bonaldo en un saque de esquina.
La inercia era local. Arnau Ortiz abría el marcador para los de Fernando Torres, con una jugada marca de la casa. Cabalgada por la izquierda, dos recortes hacia el centro, disparo seco a la base del palo del meta del Sabadell, para poner por delante a los colchoneros. El catalán sumaba su 21º gol de la temporada.
Partido del Atlético Madrileño, filial del Atlético de Madrid, ante el C.E. Sabadell.Club Atlético de Madrid
El tanto dejaba a los arlequinados descolocados. Y en la siguiente jugada, el Atlético Madrileño rozaba el segundo gol. Una contra de cuatro contra tres, en la que Íker Luque, goleador en Valencia para el primer equipo, decidía intentar cruzar. El disparo se marchaba algo desviado, cuando tenía compañeros que esperaban el pase de la muerte.
El Sabadell tenía una gran ocasión al borde del descanso, con un disparo de Escudero, la primera ocasión en juego, que los catalanes lograban finalizar, tras una rotura al espacio de Priego.
ARRANQUE DE LOCOS
El Atlético era el que tenía la primera de la segunda mitad. Un cañonazo de Íker Luque al que tuvo que volar Diego Fuoli, para enviarla a córner. Sin embargo, era el Sabadell el que empataba en la siguiente acción. Un recorte de Joel Priego a Dani Martínez, para batir, con la zurda a Esquivel.
El arranque del segundo acto era una auténtica locura, con ocasiones y goles para cada uno de los lados. El Atlético Madrileño se volvía a poner por delante, apenas cinco minutos después, gracias a una rapidísima triangulación entre Rayane, Arnau y un Rafa Llorente quien, desde el balcón del área, colocaba el balón con delicadeza, pegado al palo. Golazo del madrileño.
Partido del Atlético Madrileño, filial del Atlético de Madrid, ante el C.E. Sabadell.Club Atlético de Madrid
Ferrán Costa, técnico del Sabadell, no estaba muy contento y veía la cartulina roja, acto seguido, tras decirle al árbitro “vaya robo”. El técnico catalán había pedido falta de Rayane al inicio de la jugada del 2-1. Muy cogido con alfileres, la verdad.
El Madrileño se había desatado en este arranque de segunda parte. En el 60’, Íker Luque se resarcía de la ocasión marrada en el primer acto. Golazo, con un disparo desde fuera del área que dobló las manos de Fuoli. Sólo seis minutos después, con el Sabadell completamente derrumbado, se buscaba la vida en el área, tras culebrear un poco, y sacarse un disparo, tampoco tan complicado, que se iba a la red. El 22º del delantero catalán.
Al Atlético le salía todo, incluso cuando no le salía. Esquivel medía mal en una salida y cometía penalti, pero el meta colchonero se marcaba un paradón en el lanzamiento de Javi López Pinto, que impedía al equipo catalán meterse en el partido. El equipo arlequinado se aprovechaba de un ulterior fallo de Esquivel en una salida, para poner el 4-2, a puerta vacía y meter presión en los minutos finales para volver a recuperar el factor de diferencia de goles entre los dos rivales por el asenso. Algo que logró en la última jugada del partido, con un penalti por mano de Mota, que Costia no perdonaba para marcar su segundo y conservar la diferencia de goles a favor de su equipo.