Fue ministro de Exteriores cuando Fidesz parecía un partido liberal, y de Justicia cuando Viktor Orbán se pasó al lado oscuro y empezó a reformar las leyes y la Constitución. Y fue comisario europeo con Jean-Claude Juncker, que en una cumbre saludó al primer ministro húngaro con un “hola, dictador” que dio la vuelta al mundo. Tibor Navracsics (Veszprém, 59 años) está a punto de dejar de ser ministro de Administraciones Públicas y Desarrollo Regional para dejar paso al Ejecutivo de Péter Magyar. Y defiende, sin aspavientos, el orbanismo en esta conversación con EL PAÍS, aunque también admite errores: en la estrategia electoral y en la excesiva conflictividad de Hungría en Bruselas.
Pregunta. ¿Qué es lo que terminó mal con Viktor Orbán para que llegara esa derrota aplastante en las elecciones de abril?
Respuesta. Probablemente elegimos la estrategia electoral equivocada. Pero la política es muy compleja como para que pueda elegir una sola causa. Aún tenemos discusiones en Fidesz y dentro del Gobierno al respecto. 16 años en el Gobierno son muchos años. Había cierta fatiga. Los casos de corrupción no ayudan. Y tal vez hemos sido demasiado antagonistas con la Unión Europea. La foto final, como digo, es compleja.
P. ¿Le puede haber perjudicado el bloqueo de fondos por parte de Bruselas y ese antieuropeísmo tan acusado?
R. Tildar a Fidesz de antieuropeo es demasiado simplista. Pero los húngaros quieren que se pacifiquen las relaciones con Europa y es verdad que acumulamos demasiados conflictos.
P. ¿Espera que se sigan acumulando las investigaciones en los juzgados por corrupción? En solo unas semanas hemos visto ya varias.
R. Esa es una pregunta para el próximo Gobierno. Si se encuentran evidencias, las habrá. Aquí tenemos Estado de derecho, por mucho que se nos caricaturice.
P. ¿Qué espera del próximo Gobierno? Hay un mandato claro para deshacer las reformas legales y constitucionales, pero el consenso es menos claro en relación a Rusia y Ucrania.
R. La nueva ministra de Exteriores [Anita Orbán, que no tiene nada que ver con el ex primer ministro] es abiertamente mucho más proeuropea que su antecesor. Auguro por ello menos conflictos entre las instituciones europeas y el Gobierno húngaro. Pero los planes sobre Rusia y nuestros aliados del Este están menos claros.
P. Péter Magyar sale de Fidesz. ¿Cómo le define políticamente? Es un conservador, pero con opiniones fuertes sobre migración y algunas minorías.
R. Magyar disfrutó de todos los beneficios de pertenecer a Fidesz en el pasado, en distintas compañías controladas por el Estado. Pero al final salió del partido. Francamente, no tengo muy claro cuál es su perfil ideológico, pero ha construido una organización para proteger sus intereses.
P. Bruselas ha puesto el énfasis en la enorme corrupción, en el control de los medios y del poder judicial, en lo que el propio Orbán denomina “Estado iliberal”. ¿Su Gobierno ha erosionado los principios democráticos?
R. No puedo imaginarme un país en el que la oposición cosecha una mayoría de dos tercios y que se diga tan rotundamente que no es una democracia. ¿Se imagina usted un país en el que la oposición saque esas mayorías y lo tilden de antidemocrático?