El Real Madrid vive horas difíciles. La semana ya se anticipaba complicada con la posibilidad de que el Barça se proclame campeón en el Clásico (le basta un empate), pero todo se ha acrecentado con los conflictos internos. Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde acabaron a golpes dos días seguidos, con un ambiente irrespirable en Valdebebas. Mientras tanto, Álvaro Arbeloa se erige como único portavoz del club (el sábado a las 10:30 hay rueda de prensa), que ya le busca sustituto, con José Mourinho de fondo.

Todo estalló por los aires el miércoles, cuando Marca desveló que Valverde y Tchouaméni habían tenido más que palabras. Los roces en el entrenamiento habían estado presentes, pero la coyuntura empeoró en el vestuario, donde ambos llegaron a las manos. Aquello, sin embargo, no se quedó ahí, porque al día siguiente repitieron la pelea. En esa ocasión, el uruguayo acabó en el hospital tras un golpe fortuito. El parte médico: entre diez y 14 días de baja al sufrir un traumatismo craneoencefálico.

La temporada ha estado marcada por el fracaso deportivo, a la vez que por el constante pulso mantenido por los jugadores con la directiva y los entrenadores. Aunque Xabi Alonso vino para liderar un proyecto de futuro al Madrid, apenas duró seis meses en el cargo. Todo por la infantil actitud de los futbolistas, reticentes a sus sesiones de vídeo y a la metodología propuesta.

Valverde y Vinícius lideraron las divergencias con Alonso. El uruguayo declaró que su posición no era el lateral derecho cuando lo habían alineado ahí como consecuencia de las lesiones de Dani Carvajal y Trent Alexander-Arnold. El brasileño, por su parte, protagonizó un enfado sin precedentes al ser sustituido en el Clásico que concluyó con unas disculpas al vestuario. Pero no al entrenador.

Xabi Alonso dirigió por última vez al Madrid en la Supercopa. (EFE/Kai Försterling) El cambio con los jugadores

La derrota en la final de la Supercopa de España fue el epílogo de Xabi en el banquillo blanco. Solicitó a los blancos que hicieran pasillo al Barça, vigente campeón. Pero los jugadores reaccionaron a la orden de Kylian Mbappé de regresar al vestuario. Su poder había quedado totalmente en entredicho. Desconocía que apenas le quedaban horas al frente del equipo.

Álvaro Arbeloa, hombre de club, ocupó su lugar y mejoró la relación con los jugadores. Valverde y Vinícius estuvieron más cómodos y mejoró su rendimiento. Con el brasileño, de hecho, hubo imágenes que captaron la buena sintonía y la propuesta de un sistema de multas para que mejorase el compromiso del equipo.

El final de curso, sin embargo, ha evidenciado que los problemas en el vestuario no han concluido, pelea entre Tchouaméni y Valverde al margen. El enfado de Dani Carvajal, que se juega ir al Mundial, por su suplencia y el cruce de palabras con Dani Ceballos han evidenciado que la relación entre los jugadores y el staff ha mejorado poco (o nada) con Arbeloa.

El enfado de Ceballos y Carvajal con Arbeloa. (Europa Press) Expediente y multa a ambos jugadores

Nadie del Madrid, más allá del comunicado en el que confirmaron la apertura de un expediente a ambos jugadores y el pago de 500.000 euros de multa, ha sido capaz de someterse al escrutinio de los periodistas. Una tarea que asumirá Arbeloa en una de sus últimas ruedas de prensa al frente del club. Es el único que va a asumir la portavocía en un momento tan delicado.

No hay noticias de Florentino Pérez, cada vez más ausente a la hora de dar explicaciones sobre cualquier asunto. Reelegido el año pasado, sin oposición una vez más, todo apunta a que este será su último mandato al frente del club. El fichaje de Mbappé, lejos de mejorar al equipo, se ha convertido en el prólogo de la decadencia. Hace dos años, el Madrid fue campeón de Liga y Champions. Ahora suma dos años naturales en blanco.

Florentino deberá tomar medidas. (EFE/Chema Moya) El sustituto de Arbeloa

Florentino, además, se ha mantenido bastante hermético respecto a sus próximos planes. El nombre de Anas Langhari revolotea como el hombre predilecto de Pérez. Ningún organigrama especifica cuál es el papel del banquero en el club. Pero su importancia es mayúscula. Al mismo tiempo, el presidente detalló a los socios la propuesta de vender un 5 o un 10% del club a un inversor, sin especificar con más detalle el porcentaje, ni cuándo sucedería el referéndum que lo validaría. El movimiento está parado.

Todo esto con el nombre de Mourinho de fondo. El fichaje del luso supondría su segunda etapa al frente del Madrid, al que ya se enfrentó en tres ocasiones con el Benfica en esta Champions. La eliminatoria estuvo más apretada de lo esperado. Puede que la mano de hierro de José convenza a Florentino de este cambio de rumbo. Pero parece que a los blancos, ahora, necesitan una reflexión que va más allá de entrenadores.