Introducción

Hungría es, en términos objetivos, un actor menor. En el mejor de los casos podría asignársele la etiqueta de Estado miembro mediano de la Unión Europea (UE), con una población (de tendencia declinante) que apenas supone el 2% de los Veintisiete, mientras su economía (de desempeño mediocre) ocupa el modesto 17º lugar por PIB. Tampoco destaca en ninguna otra métrica de poder estructural; ya sean capacidades militares, recursos naturales, posición geográfica, base industrial, tecnología o poder blando.

En condiciones normales, la alternancia política en un país así tendría un efecto mínimo en la gobernanza general europea y, por tanto, no debería suscitar mucha atención. Sin embargo, a lo largo de más de tres lustros de hegemonía de Viktor Orbán, ha adquirido una relevancia política muy superior a la que le corresponde por peso.

Para la UE, recomponer el Estado de derecho en Hungría tiene una enorme relevancia.

Siendo ésta la cuestión de mayor trascendencia en clave europea, a lo largo de este informe se analizarán en qué medida, y en qué asuntos, la derrota de Viktor Orbán y la etapa que se inicia el próximo 9 de mayo, respaldada por una amplísima victoria electoral del líder conservador Péter Magyar, puede traducirse en otros cambios sustantivos de la postura de Hungría en la UE, y con ello en una Unión más cohesionada interna y externamente. Para ello, se analizarán la posición de Hungría en la UE durante la etapa Orbán y las prioridades señaladas por el nuevo primer ministro Magyar en la agenda doméstica, el compromiso con el proyecto europeo y con sus valores fundamentales, la actitud en cuestiones geopolíticas clave como la guerra en Ucrania y la relación con Rusia, el vínculo trasatlántico y la relación entre China y la UE, entre otras cuestiones.

En algunas cuestiones (fundamentalmente ligadas a la liberación de fondos UE) se observa una voluntad expresada de giro pro-europeo. En otras, hay un evidente cambio de tono, aunque no de fondo. Identificamos ejemplos de posición pragmática marcada por el interés nacional. Pero su traslación a la política europea de Hungría en sentido amplio y su contribución a la propia UE a 27 podría caracterizarse por un cambio más bien moderado, pragmático e instrumental. No obstante, lo que explica las mayores expectativas de la UE puestas en la victoria de Péter Magyar es sin duda la posibilidad de frenar el deterioro democrático y recuperar el Estado de derecho en un Estado miembro, esencial para el funcionamiento de todo el proyecto europeo.

Ignacio Molina, María Solanas