El que quiera proclamar que Victor Wembanyama es ya el mejor jugador del planeta (de este y de cualquier otro, ya se sabe), puede perfectamente usar este partido como prueba. También los que, y ese barco navega ya rebosante de tripulación, consideran que acabará siendo uno de los mejores de siempre, de los que impactan tanto en el juego que lo redefinen. Ya lo está haciendo, de hecho. Seguramente, este partido en Mineápolis (108-115) es su, por ahora, cima en playoffs, una Mona Lisa que, con él siempre es así, tal vez supere mañana, cuando los Spurs vuelvan a jugar en pista contraria con la opción de poner un 3-1 que sonaría a jaque mate de regreso a San Antonio. En su historia, los texanos han ganado cuatro de los cinco partidos de playoffs que han jugado en Minnesota. El de esta noche, crucial (y muy sudado) para recuperar el factor cancha. Uno más, mañana, y…
Pero eso, aunque queden menos de 48 horas, es llevar el pensamiento demasiado lejos. Los Wolves pelearán, con todas sus fuerzas. Lo hicieron en este tercer partido, que seguramente, y aunque no brillaron en ataque, habrían ganado contra casi cualquier rival… que no tuviera a Wembanyama. Pero, claro, es que no brillaron en ataque porque enfrente está Wembanyama. Todo empieza y acaba en el francés, que tiene todavía 22 años y que está jugando, cuesta creerlo viéndole, los primeros playoffs de su carrera NBA. Sus Spurs llevan seis victorias y no creo que a estas alturas haya nadie que se aferre al argumento de la inexperiencia, del proyecto en cocción, para afirmar que no pueden lograr diez más y proclamarse campeones. Primero, esto vuelve a ser pensar demasiado, tienen que domar definitivamente a estos Wolves que, como en los últimos años, sacan fuerzas de cualquier parte cuando llegan los playoffs. Se transforman.
Pero no va a bastar eso contra Wembanyama. No es suficiente jugar bien, o bastante bien. No llega con pelear, defender con una intensidad salvaje, ganar el rebote con autoridad y, gracias a eso, arrasar en puntos de segunda oportunidad (30-12). No supone un salto definitivo que Anthony Edwards regrese, pese a sus problemas de rodilla, al quinteto titular, juegue más de 41 minutos y recupere durante un buen tramo de partido (sobre todo en la primera parte) el aroma a megaestrella (acabó con 32 puntos, 14 rebotes y 6 asistencias). Tampoco que tras el descanso un Mike Conley superado por la abrumadora energía física del partido dejara su sitio a Ayo Dosunmu, o que Naz Reid (18+9+5) se lanzara a la heroica en un último cuarto en el que los Wolves parecieron doscientas veces a punto de remontar. La última, en un 100-102 de máximo vértigo al que siguió un 8-13 final Agua helada en Minnesota, lobos acorralados. Un esfuerzo estruendoso agotado en la orilla.
Da la sensación de que finalmente nada importa porque en el otro lado de la pista (por todas partes, en realidad) está Wembanyama. Un jugador que siempre lleva la línea de meta un poquito más allá: por mucho que el rival corra, no le deja cruzarla. Su influencia en todo lo que sucede, en cada jugada, resulta devastadora, agotadora (física y mentalmente) para los rivales. Gobert hace lo que puede contra él en unos duelos individuales que parecen la versión NBA del Godzilla vs Kong, pero el de los Spurs se acaba imponiendo porque su rango de juego va mucho más allá de la zona, donde los esfuerzos de su compatriota, que viene de atormentar a Nikola Jokic en primera ronda, se vuelven mucho más borrosos.
Por la simple presencia de Wemby, los Wolves solo anotaron 38 puntos en la pintura y el juego en la media distancia de Julius Randle y Jaden McDaniels (8/34 en tiros entre los dos) se convirtió en un laberinto angustioso, sin oxígeno. Los rivales están, contra un jugador único, en un 34,5% en playoffs, un 14,6% por debajo de su media. En este partido, se quedaron en 4/21 en tiros defendidos directamente por él. Su importancia defensiva es atronadora, por momentos sobrecogedora. Dicta el guion de los partidos, dictará el guion de campeonatos completos.
Pero es que, además, firmó también un extraordinario partido en ataque. Con una coordinación superdotada cerca del aro y acierto en los triples. Un martirio indefendible que acabó con 39 puntos, 15 rebotes y 5 tapones, un 13/18 en tiros con un 3/5 en triples y 10/12 desde la línea de personal. Es el quinto jugador que logra en playoffs un 39+15 con 5 tapones, algo que hasta ahora solo habían hecho Shaquille O’Neal, Hakeem Olajuwon, Kareem Abdul-Jabbar y Wilt Chamberlain. Y es el primero de la historia, incluida regular season, que añade a esos números al menos tres triples y más de un 70% en tiros. Lo mejor, en todo caso, fue un último cuarto que ya está en esa historia personal que tiene tantísimos capítulos por escribir: 16 puntos, 6 rebotes, 2 tapones, 5/7 en lanzamientos en juego, 4/4 en tiros libres.
En esos doce minutos finales, absorbió y devolvió cada golpe de unos Wolves que habrían tumbado a casi cualquier otro. Y lo hizo con cinco personales durante más de medio cuarto (la cometió cuando el partido se puso 98-99). Respondió con un triple quirúrgico a otro de Reid que encendió todas las mechas de la grada, y acabó metido en la cabeza de unos rivales que tienen el tiempo justo para resetear, quitarse de encima la sombra de su envergadura inacabable, convencerse de que sí son capaces. Porque lo cierto es que lo son: los Wolves tienen que ganar mañana y llevar la eliminatoria al vértigo del 2-2. En este tercer partido se sobrepusieron a un inicio horrible (más de medio cuarto sin meter una canasta en juego, 3-18 para los Spurs) y olvidaron la pesadilla del segundo (133-95). Compitieron, pero les faltó otra marcha, una extra, la que exige esta versión superlativa de un jugador que redefine todo lo que pasa en pista.
Noticias relacionadas![]()
![]()
Alrededor de la segunda parte magistral de Wembanyama crecieron unos Spurs que se están especializando, y es lo que tienen que hacer para seguir pasando rondas, en acompañar, ejercer de guardia pretoriana de su líder, rellenar los pocos espacios de la pista que él no ocupa. Un 6/10 en triples durante el tercer cuarto (clave, 28-35) inclinó la pista lo justo para llevar a los Wolves con el gancho, siempre cerca pero siempre a remolque. De’Aaron Fox y Stephon Castle no estuvieron brillantes, pero sí insistentes; Devin Vassell entendió bien el partido y Keldon Johnson rompió parte del bloqueo que le estaba atosigando en estos playoffs. Suficiente (roles bien ocupados, los tiros necesarios, defensa…) porque el resto lo pone un jugador único, que ya está escribiendo una historia que es imposible imaginar hasta dónde llegará. Así que mejor sentarse a verlo, disfrutar y prepararse para ver cosas que hasta hace poco eran impensables, imposibles. Contra eso juegan los Timberwolves y pese a eso, es su mérito, este partido demostró que son capaces y que no están muertos aunque sí tengan ya un buen pedazo de corazón roto.
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Minnesota Timberwolves

Estadísticas
Kyle Anderson
Joan Beringer
Jaylen Clark
Mike Conley
Ayo Dosunmu
Anthony Edwards
Rudy Gobert
Bones Hyland
Joe Ingles
Jaden McDaniels
Julian Phillips
Julius Randle
Naz Reid
Terrence Shannon Jr.
Estadísticas
Min
Pts
RT
RO
RD
Ast
Per
Rec
Tap
T1
T2
T3
FR
FC
Kyle Anderson
Joan Beringer
Jaylen Clark
Mike Conley
Ayo Dosunmu
Anthony Edwards
Rudy Gobert
Bones Hyland
Joe Ingles
Jaden McDaniels
Julian Phillips
Julius Randle
Naz Reid
Terrence Shannon Jr.
San Antonio Spurs

Estadísticas
Harrison Barnes
Bismack Biyombo
Carter Bryant
Stephon Castle
Julian Champagnie
De’Aaron Fox
Dylan Harper
Keldon Johnson
Luke Kornet
Jordan McLaughlin
Kelly Olynyk
Mason Plumlee
Devin Vassell
Lindy Waters III
Victor Wembanyama
Estadísticas
Min
Pts
RT
RO
RD
Ast
Per
Rec
Tap
T1
T2
T3
FR
FC
Harrison Barnes
Bismack Biyombo
Carter Bryant
Stephon Castle
Julian Champagnie
De’Aaron Fox
Dylan Harper
Keldon Johnson
Luke Kornet
Jordan McLaughlin
Kelly Olynyk
Mason Plumlee
Devin Vassell
Lindy Waters III
Victor Wembanyama