Volver al Barça había sido el gran sueño de Laia Aleixandri. El club de su vida. El lugar al que siempre quiso regresar desde que, siendo todavía una niña de la cantera, tuvo que marcharse por falta de espacio en el primer equipo. Primero creció en el Atlético. Después, en el Manchester City. Y cuando ya se había consolidado como una de las mejores defensoras del mundo, el fútbol le devolvió el camino a casa.

Su primera temporada de blaugrana estaba siendo exactamente lo que había imaginado. Protagonismo, jerarquía y rendimiento inmediato en un equipo lleno de estrellas. Hasta que el fútbol volvió a frenarle en seco. En febrero, justo cuando regresaba de una lesión muscular, se rompió el ligamento cruzado anterior en los cuartos de final de Copa contra el Real Madrid.

Ahora, meses después, ya camina con normalidad y trabaja en el gimnasio. Vive los primeros títulos de su Barça con ropa de calle y lejos del césped. Pero también desde un lugar emocional mucho más profundo: el de la aficionada que siempre fue. Porque aunque no pueda jugar, el vestuario y el staff han conseguido que siga sintiéndose parte de todo lo que el equipo está construyendo.

Laia Aleixandri en el Palau Blaugrana viendo un partido del Basket

Laia Aleixandri en el Palau Blaugrana viendo un partido del Basket / FCB

Durante estos meses, además, Aleixandri está redescubriendo una faceta mucho más cotidiana y emocional de su relación con el Barça. No solo acompaña al femenino en el Johan o en el Camp Nou: también se deja ver siguiendo al primer equipo masculino, al filial o incluso al baloncesto. Muchas veces junto a su pareja, otras con su padre. Disfrutando de algo que el ritmo frenético del fútbol profesional casi nunca permite: tiempo con los amigos, con la familia y con la sensación de volver a vivir el club desde la grada.

“Estoy bien, muy centrada en mi rodilla, pero avanzando como toca”, explicó tras celebrar la Liga con el equipo. “Ahora me toca ganar músculo, que es importante. Estoy contenta con mi recuperación y muy arropada por todo el equipo, el staff y los médicos”.

Del ‘shock’ a la aceptación

La lesión fue un golpe duro. Sobre todo por lo que significaba aquel regreso. “Los días después fueron un poco shock porque tenía muchas ganas de darle a este club todo lo que tengo para ofrecer”, confesó. Pero algo cambió tras la operación. “Fue contador a cero. En enfocarme en dar la mejor versión de mí misma, aunque ahora sea ayudando al equipo de otra manera».

Porque una lesión larga también obliga a mirar hacia dentro. Y ahí, Aleixandri siente que está descubriendo una versión desconocida de sí misma. “Estoy descubriendo una Laia que no conocía”, admitió. “Tengo una paciencia interior muy grande que no sabía que tenía. Ahora tengo clarísimo cuál es mi objetivo y nunca antes lo había sentido tan nítido”.

En ese camino, inevitablemente solitario muchas veces, el apoyo emocional se convierte en imprescindible. “La familia siempre es clave, mi pareja también”, explicó. “Siento muchísimo cariño por parte del equipo y eso hace que te sientas parte de este tramo final y de todo lo que se consigue. Es un camino un poco solitario, pero aprendes muchísimo”.

Laia Aleixandri durante su proceso de recuperación

Laia Aleixandri durante su proceso de recuperación / FCB

Arropada

Y pocas personas podían entender mejor ese proceso que Alexia Putellas. La capitana se convirtió en uno de sus grandes apoyos desde el primer día. “Es una de las jugadoras que más consejos me ha dado y de las que más he escuchado”, reveló Laia. “No solo escuchar, también interiorizar cómo otras jugadoras han pasado por esto ayuda muchísimo. Alexia es una de las mejores profesionales que conozco”. También compartió momentos importantes con Aitana Bonmatí, que venía de otro proceso complicado de recuperación. “Hablábamos mucho de lo afortunadas que somos y de las oportunidades que tenemos cada vez que salimos al césped”, contó. “Estoy muy contenta por su vuelta”.

Aleixandri ha descubierto este año una de las grandes claves competitivas del Barça. “Lo que más me sorprende, siendo mi primera temporada, es la autoexigencia y la ambición de este equipo”, aseguró. “Conseguir dos títulos de cuatro no es nada fácil y hay que darle valor. Pero ahora vamos a por los dos que quedan”. Porque aunque hoy le toque animar desde la grada o el banquillo, Laia Aleixandri también siente que esta historia es suya. Y entre gimnasio, recuperación y tardes viendo al Barça con los suyos, está construyendo su regreso