Celia Miguel

08/05/2026 a las 12:24h.

La inteligencia artificial ha llegado al mercado laboral con promesas de eficiencia y, en Miranda de Ebro, su impacto ya tiene nombres y apellidos. La empresa tecnológica beBee ha prescindido de todo su equipo de programadores tras reorientar su actividad hacia procesos automatizados, y lo ha hecho apenas unos meses después de anunciar planes de crecimiento en su sede mirandesa.

De las once personas que integraban el área de desarrollo, en la actualidad solo dos trabajadores del área de sistemas permanecen operativos, según ha confirmado la propia compañía a este medio. «Todos los procesos que son sustituibles por la IA se están sustituyendo», reconoce Javier Cámara-Rica, director ejecutivo de la firma. Pese a que también apunta a la generación de «otros puestos de trabajo diferentes», por el momento esta decisión supone el desmantelamiento del equipo técnico con el que la empresa operaba en la ciudad.

El desenlace contrasta con los mensajes trasladados a finales del pasado año, cuando incluso se apuntaba a una posible duplicación de la plantilla. Un giro radical que ha pillado por sorpresa a los ya antiguos trabajadores de esta plataforma de empleo. «Pensábamos que podían caer dos o tres personas, pero no todo el equipo», resume uno de los programadores despedidos.

Crónica de un despido inesperado

El proceso, de acuerdo con los extrabajadores, se aceleró en cuestión de días. El equipo llevaba meses incorporando herramientas de inteligencia artificial a su trabajo diario: primero, como apoyo para agilizar tareas, y más recientemente, como elemento central del desarrollo. «Al principio era una ayuda, pero llegó un punto en el que avanzábamos tan rápido que prácticamente teníamos que buscar tareas», relata uno de los afectados.

Ese cambio de ritmo fue acompañado de señales que, con el tiempo, han cobrado sentido. A comienzos de año, la actividad se redujo de forma repentina y, pocas semanas después, la dirección convocó a toda la plantilla en la oficina de Miranda. «Nos sentaron y directamente nos dijeron que estábamos todos fuera», recuerdan.

Los despidos se formalizaron inicialmente como disciplinarios, aunque posteriormente se recondujeron a improcedentes mediante acuerdos alcanzados en actos de conciliación. «En ese sentido no hubo problemas, se cumplió lo pactado», apuntan los extrabajadores, que destacan el impacto inesperado de la decisión.

Según su versión, el trasfondo de esta reestructuración está ligado al desarrollo interno de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial. «Mientras nosotros las utilizábamos para trabajar, desde dirección estaban creando un clon que hacía lo mismo», señalan. Una vez validado ese sistema, la empresa habría optado por prescindir del equipo, una explicación que encaja con el viraje reconocido por la propia dirección de la compañía.

La revolución de la inteligencia artificial

«Estamos hablando de agentes que hacen el trabajo mucho mejor que una persona, de manera más rápida, más eficiente y sin errores». Así aclara Cámara-Rica un cambio que, en cualquier caso, apuntaría a una transformación más allá de beBee. A su juicio, la automatización es inevitable y, por tanto, necesaria para competir en un mercado cada vez más exigente. «Es una revolución global y tienes dos opciones: o te mueves o viene otro detrás, compite y te saca fuera al mercado», precisa.

En este nuevo escenario, la compañía no duda en trasladar su optimismo por lo que se concibe como una oportunidad de crecimiento. «Para nosotros es motivante no, lo siguiente, porque hay planes que teníamos a tres o cuatro años vista y ahora los tenemos a dos o tres meses», celebra el director. Entre esos proyectos destaca beBee Academy, una plataforma de formación basada en la inteligencia artificial cuyo objetivo radica en generar cursos dinámicos y personalizados para los usuarios de esta red social de empleo. «Algo que no habríamos conseguido por la lentitud humana», incide.

Sin embargo, consciente de que «la IA tampoco hace milagros», Cámara-Rica insiste en que la reducción de determinados perfiles se verá compensada por la aparición de otros nuevos que supervisen estas labores automatizadas. «No necesitamos programadores, necesitamos ingenieros de IA», afirma, aunque reconoce dificultades para encontrarlos porque, según expone, «todavía no los hay».

«Necesitamos perfiles que sepan qué decirle a la IA y, al menos por lo que hemos visto nosotros, los programadores no tienen esa capacidad o esa visión porque son perfiles muy ejecutores», explica. Por el momento, la actividad en Miranda queda reducida al equipo de sistemas, mientras el futuro de la sede, tal y como explica el propio Cámara-Rica, queda supeditado a la capacidad de atraer ese talento especializado.

Una apuesta en entredicho

La llegada de beBee a Miranda en 2017 fue presentada como un revulsivo económico. La compañía, nacida como red social de networking, instaló en la ciudad su factoría de desarrollo con el objetivo de crear empleo cualificado y atraer talento tecnológico.

Aquel proyecto arrancó con cinco personas y aspiraba a consolidar un equipo estable de desarrolladores. Ocho años después, la evolución del modelo de negocio ha transformado por completo esa estructura.

La paradoja es difícil de obviar: una plataforma orientada a conectar empleo y talento ha reducido su estructura local en nombre de la automatización. El mismo avance tecnológico que promete nuevas oportunidades es el que, en este caso, ha eliminado de golpe un equipo completo.

La pregunta que queda en el aire es si Miranda podrá seguir formando parte del futuro de beBee o si, como el propio mercado laboral, tendrá que reinventarse para no quedarse atrás.