«Schwarzenegger es un personajazo. Yo estaba muy fascinado con su comportamiento». Eduardo Noriega hablaba así del icono absoluto del cine de acción en una charla durante el podcast Mi vida en películas, el formato de CINEMANÍA, Ámbito Cultural y AISGE. Lo contó en una conversación reciente en la que repasó su trayectoria internacional y algunas de las experiencias más sorprendentes de su carrera.

Noriega, que ha trabajado en inglés, francés e incluso en catalán, nos habló se su famosa secuencia de apertura de Abre los ojos, de su incursión en The Walking Dead: Daryl Dixon y se detuvo en una de sus experiencias al otro lado del charco. Concretamente rememoró su paso por The Last Stand, el thriller de acción dirigido por Kim Jee-woon que supuso el regreso de Arnold Schwarzenegger al cine tras su etapa como gobernador de California.

«Yo lo miraba y… socialmente es un fenómeno, cómo trata a todo el mundo. Tiene mucho carisma», explicó el actor español, visiblemente impresionado aún por la presencia del austríaco. Y no se quedó ahí: «Este tipo, cuando estaba en Austria a los 18 años, se puso a trabajar su cuerpo y se convirtió en el número 1, fue Míster Universo. Luego se trasladó a Hollywood y, junto con Stallone, se convierte en la gran estrella del cine de acción de los ochenta y noventa. Un hito difícil de igualar».

Para Noriega, Schwarzenegger es el ejemplo perfecto de alguien incapaz de detenerse: «Este tío no puede dejar de proponerse metas complicadas y conseguirlas. Esto tiene mucho que ver con su carisma. También con su gran capacidad de esfuerzo, porque no es considerado un grandísimo actor».

Un personaje llamado Schwarzenegger

De hecho, lanzó una de las frases más contundentes del encuentro: «No ha llegado a la cima de Hollywood por sus dotes interpretativas. Tiene mucho acento cuando habla inglés. Lo que ha creado es un personaje, desde Terminator, Comando… se le identifica con esos personajes. No era su talento sino su carisma. Y seguramente se convirtió en un ejemplo del sueño americano», prosiguió el actor.

El último gran héroe

El actor recordó además el momento en que coincidieron, cuando Schwarzenegger volvía de la política y de su divorcio con Maria Shriver tras 35 años de matrimonio. «Volvió con muchas ganas, fue muy integrador y simpático. Si me veía solo en el restaurante del hotel, me decía que me fuera con él y los que lo acompañaban», relató, describiendo una imagen entrañable: «Ya en la mesa, con su séquito, se ponía a contar historias con su acento. Un tipo encantador y un gran contador de cuentos«.

Incluso confesó que la noche antes de conocerlo no pudo pegar ojo: «Tenía miedo de que al conocerle apareciera un actor búlgaro y desconocido», contó entre risas, para revelar después que la realidad fue muy distinta: «Los nervios se te pasan en cuanto lo conoces. Me sorprendió para bien». Schwarzenegger, dijo, interpretaba a un sheriff que además «se reía un poco de sí mismo», consciente de que estaba dando vida a un héroe de acción ya veterano.