Más de una docena de países rastrean a decenas de personas vinculadas al brote de hantavirus del crucero ‘MV Hondius’. Hay tres focos principales: las 147 personas que siguen a bordo y van camino de Tenerife; una treintena que bajaron del barco en Santa Elena entre el 21 y el 24 de abril; y los viajeros que coincidieron en aviones con una enferma evacuada.

Los que siguen en el barco están bajo supervisión sanitaria estricta desde hace días: aislamiento, médicos a bordo y protocolos de la OMS. Sin embargo, los desembarcados y los pasajeros de los vuelos han pasado más de dos semanas moviéndose libremente por el mundo antes de que se conociese el peligro.

1. Los desembarcados

Entre el 21 y el 24 de abril, una treintena de pasajeros se bajaron del barco en Santa Elena, una remota isla británica del Atlántico Sur. Lo hicieron antes de que se detectase el brote: “[Han estado] dando vueltas por ahí y, hasta hace tres días, nadie contactó con ellas”, contaba un pasajero español a EL PAÍS.

El mapa muestra dónde están ahora esas personas, repartidas por una decena de países.

El rastreo empezó más de una semana después. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) confirma que ya ha localizado a los siete británicos que se bajaron en Santa Elena: dos están autoaislados sin síntomas en Reino Unido, cuatro siguen en la isla y un séptimo ha sido contactado en otro país. La OMS ha notificado a los doce países cuyos nacionales desembarcaron del barco, y cada uno estaría rastreando a sus ciudadanos.

El gobierno suizo confirmó el 6 de mayo el primer caso fuera del barco: un hombre que había desembarcado en Santa Elena, regresó a Suiza con su mujer y empezó a sentirse mal en Zúrich. Dio positivo en cepa de los Andes y está ingresado en el Hospital Universitario de Zúrich. Su mujer, asintomática, se mantiene en autoaislamiento como precaución.

En Santa Elena, las autoridades locales han pedido a un pequeño grupo de “contactos de mayor riesgo” que se aíslen durante 45 días, explica NPR.

2. Los vuelos con enfermos

Hay dos vuelos comerciales bajo investigación, ambos vinculados a la mujer holandesa fallecida. Ya enferma cuando dejó el barco, estuvo en dos aviones antes de morir en Johannesburgo.

El primero, el 25 de abril, fue un vuelo de Airlink entre Santa Elena y Johannesburgo, con 88 personas a bordo. Las autoridades sudafricanas las localizan una a una con la lista de pasajeros. Francia ya ha identificado a ocho ciudadanos, uno con síntomas leves. Singapur tiene aislados a dos varones de 65 y 67 años —que además venían del barco.

El segundo, esa misma noche, fue un vuelo de KLM de Johannesburgo con destino Ámsterdam. La mujer logró embarcar, pero la tripulación, alarmada por su estado, la obligó a bajarse antes del despegue. Murió ese mismo día en un hospital. Estuvo 45 minutos en el avión y las autoridades rastrean a sus contactos: una azafata ingresó con síntomas, pero la PCR dio negativo el viernes. España, por su parte, vigila a una mujer de 32 años en Alicante, que iba dos asientos por detrás de la holandesa, y a otro viajero, un sudafricano que pasó una semana en Barcelona. También se conoció en la noche del viernes un caso en Cataluña, una mujer que estuvo en ese mismo avión y que está asintomática en el Hospital Clínic de Barcelona.

De momento, la OMS contabiliza ocho casos de hantavirus vinculados al barco —cinco confirmados por laboratorio—, tres de ellos fallecidos.

3. Los pasajeros del Hondius en Canarias

Esta es la vía más controlada. El crucero llegará a Tenerife la madrugada del domingo, fondeará frente a la costa —no atracará— y los pasajeros bajarán en zódiacs de cinco personas hasta el puerto, sin contacto con la población.

Desde allí, aviones de distintos países los repatriarán a sus lugares de origen. Los 14 españoles guardarán cuarentena en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, durante un máximo de 45 días. El barco, de bandera neerlandesa, volverá después a Países Bajos.

El comienzo del brote

Al principio se barajó que los pasajeros se hubiesen infectado por contacto con roedores en el barco, pero ahora esa posibilidad parece improbable: “Se nos dice que no hay roedores a bordo” explicó María Van Kerkhove, responsable de la OMS para prevención y preparación de epidemias y pandemias.

La organización asume que la primera pareja en enfermar se contagió antes de embarcar: “Nuestra suposición es que se infectaron fuera del barco, quizá haciendo alguna actividad allí”, dijo Van Kerkhove. Uno de los lugares que rastrea Argentina es un basurero en Ushuaia, que la pareja visitó junto con otros pasajeros del crucero.

El hantavirus es un patógeno conocido, aunque poco frecuente, con presencia en varios países de América. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2025 se detectaron 229 casos en la región, de los cuales 66 fueron reportados en Argentina. Es en ese país donde circula la variante ‘Andes’, la única que se transmite entre personas.

El hantavirus tiene una elevada letalidad: en 2025 fallecieron el 26% de los casos confirmados en América. Pero, a diferencia de la covid o la gripe, no se transmite con facilidad entre personas.

Suele llegar a los humanos a través de roedores. Muchos enfermos son personas que inhalan aerosoles con partículas virales presentes en orina, excrementos o saliva de animales infectados.

Sin embargo, el contagio de persona a persona sí está documentado para la cepa Andes. Incluso sin contacto estrecho. En un brote de 2018 en Argentina, hubo varias cadenas de contagio en eventos sociales: una fiesta de cumpleaños, un velatorio. Se produjeron 34 infecciones y 11 muertos, confirmando la existencia de ‘supercontagiadores’.

Los expertos también ofrecen razones para mantener la calma. “Hay menos de mil casos documentados de este virus. Y en la mayoría de los casos no vemos cadenas de transmisión secundaria”, ha explicado a EL PAÍS el microbiólogo Gustavo Palacios, coautor del artículo que estudió el brote de 2018.

Otro indicio de la transmisibilidad limitada del hantavirus es el propio crucero: aunque casi 200 personas han compartido espacio cerrado durante semanas con personas infectadas, de momento solo se han confirmado 8 contagiados a bordo.

La OMS recuerda que el riesgo para la salud pública “es bajo”. También avisa de que pueden notificarse más casos: el virus tiene un periodo de incubación de hasta seis semanas, durante las cuales un contagiado puede no haber desarrollado todavía síntomas.