Los jardines del palacio de Buckingham volvieron a cobrar protagonismo este viernes para la segunda **garden party **de la temporada. En esta ocasión, y actuando en representación del rey Carlos III, los príncipes de Gales asumieron el papel de anfitriones en la cita, donde recibieron a unos 8.000 ciudadanos invitados como reconocimiento a su labor comunitaria.
El príncipe Guillermo y Kate Middleton recorrieron los jardines charlando con los representantes de diversas organizaciones benéficas, incluidos inquilinos del Ducado de Cornualles y colaboradores de Homewards, la iniciativa del heredero para combatir el sinhogarismo. Les acompañaban los duques de Edimburgo y Zara Tindall, hija de la princesa Ana, quien a pesar de no ser miembro activo de la familia real les acompaña en algunos de estos actos públicos.

Kate Middleton
WPA Pool/Getty Images
Como ocurre en todas sus apariciones públicas, el estilismo de Kate fue analizado al detalle.
La princesa eligió esta vez un conjunto de dos piezas en tono crema de la firma Self-Portrait que ya había lucido en ocasiones anteriores, y que ayer combinó con un sombrero de Mitzi Lorenz.
Sin embargo, lo que más ha llamado esta vez la atención han sido sus joyas, una cuidada selección de piezas procedentes de la abuela y la madre de Guillermo. Los pendientes que llevaba son los de perlas de Baréin, elaborados a partir de unas perlas que la reina Isabel II recibió como regalo de bodas en 1947. En su muñeca destacaba la pulsera de perlas de tres hilos de Nigel Milne, una joya que perteneció a la princesa Diana y que fue confeccionada en 1988 para Birthright, una ONG británica dedicada a apoyar a madres y bebés de la que Diana fue presidenta de honor.