No habrá voluntariedad en el confinamiento en Madrid de los 14 españoles que viajan en el barco afectado por un brote de hantavirus, al contrario de lo que dijo en un principio la ministra de Defensa, Margarita Robles. El Gobierno ha puesto en marcha los mecanismos legales de los que hablaron tanto la ministra de Sanidad, Mónica García, como el de Justicia, Félix Bolaños, y ha elaborado una orden ministerial para hacer obligatorio ese confinamiento durante siete días ampliables, con sanciones graves en caso de incumplimiento. Al tratarse de derechos fundamentales, como el de movimiento, la orden, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, requiere una autorización judicial. Por eso la Abogacía del Estado solicitó ese permiso y un juez de plaza de Castilla, los juzgados centrales de Madrid, ha autorizado a Sanidad a aplicar esa orden ministerial.
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Se cierra así una de las polémicas iniciales y de las confusiones generadas dentro del propio Gobierno, cuando la ministra de Defensa, cuyo ministerio es responsable en última instancia del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en el que serán confinados los 14 españoles que viajan en el barco —y que de momento no han expresado ninguna resistencia a ese confinamiento—, señaló que sería en cualquier caso una decisión voluntaria de ellos. No lo será. La orden a la que ha tenido acceso EL PAÍS es tajante y deja en manos de Sanidad la decisión de cuánto durará ese confinamiento por motivos de salud pública, para protegerles a ellos, a sus familias y a los ciudadanos en general. Esta confusión inicial había llevado al PP a decir que la gestión de esta crisis del hantavirus “es un caos”.
La orden ministerial es muy clara: “Las personas a las que se refiere el apartado primero deberán guardar cuarentena permaneciendo en habitaciones individuales en Gómez Ulla durante un período de siete días naturales desde el despliegue de efectos de esta orden. La duración de la cuarentena se revisará de forma continua a la luz de los datos disponibles durante el seguimiento del evento y las características de riesgo que se vayan estableciendo, tanto en España como a nivel internacional. Las medidas están siendo acordadas en el Comité Técnico del Sistema de Alerta Precoz y Respuesta Rápida y en la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS”, señala.
El texto añade: “Se realizará una prueba de PCR a la llegada al hospital y otra prueba 7 días naturales después. Se realizará vigilancia activa supervisada mediante el registro dos veces al día de la temperatura y la monitorización de la aparición de alguno de estos síntomas: fiebre, tos, disnea, mialgias, vómitos, diarrea y/o lumbalgia. Se fomentará el bienestar emocional de las personas sometidas a cuarentena, garantizando la comunicación por medios electrónicos con sus personas allegadas”. Y además establece un régimen sancionador: “En caso del incumplimiento de lo previsto en esta resolución, será de aplicación el régimen contemplado en el título VI de la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, referido a infracciones y sanciones”.
El auto del juez que lo autoriza también es muy claro: “Se ratifican las medidas que las autoridades sanitarias han considerado urgentes y necesarias para la salud pública y que han sido adoptadas en la “Orden por la que se notifican las medidas de cuarentena a las que deben someterse las personas afectadas por el evento sanitario declarado en el buque MV Hondius procedente de Ushuaia (Argentina ) el 1 de abril de 2026 a su llegada a España, afectadas por el hantavirus “ de fecha 8 de mayo de 2026″, señala.
El Gobierno quiere dejar claro con esta orden ministerial y la autorización judicial pertinente que la situación está totalmente bajo control y todos los pasos están previstos para que no haya ningún riesgo para la población. Los posibles afectados —aunque de momento ninguno ha desarrollado síntomas— no tendrán ningún contacto con la población en Canarias, donde llegará el barco, se subirán rápidamente a aviones preparados especialmente para esta situación y de allí viajarán los españoles a Madrid, para ser ingresados en el Gómez Ulla, y los extranjeros a sus países de origen. El riesgo de más contagios es, por tanto, muy bajo. Además los técnicos insisten en que , al contrario que el coronavirus, este no se contagia cuando el afectado no tiene síntomas, por lo que es mucho más fácil de controlar.