No hay manera. El Espanyol dilapidó en unos últimos diez minutos horrorosos un partido en el que se había avanzado con un golazo de Dolan y que estaba mereciendo ganar, por fin en un año para olvidar. Pero en dos jugadas fatalmente defendidas, tiró por tierra una victoria que ya se acariciaba y que hubiera supuesto prácticamente, estar ya salvado. Pero ahora el miedo, el pavor al descenso, se corta y el abismo se ve sólo a dos puntos. Todos aprietan en el infierno de la cola. 

Y lo peor es que este Espanyol, tanto por el fútbol mostrado (los errores defensivos del final y que provocaron la remontada sevillista son imperdonables) como por el bloqueo mental que dejan ver las caras de técnico y jugadores, no da muestras de que pueda reaccionar. No da muestras de que pueda llegar esa victoria en las tres finales que restan (Athletic, Osasuna y Real Sociedad).

El Espanyol había mejorado defensivamente en los últimos partidos, siendo el debe a mejorar el acierto ante portería y los detalles, esos errores que están penalizando al equipo partido tras partido. Pero este sábado, lamentablemente para el espanyolismo, la retaguardia volvió a hacer aguas en el momento más inoportuno, cuando se debía poner el cerrojo con ese 0-1. Los errores volvieron a penalizar cuando más sólido se debía estar.

El RCDE Stadium será clave

Pocas lecturas positivas se pueden extraer, la única es que de las tres finales que le restan al Espanyol, dos se jugarán en el RCDE Stadium. Y los de Manolo ya se dieron cuenta este sábado cómo puede apretar un estadio, cómo puede intimidar una afición. Y el miércoles ante el Athletic el coliseo debe ser más bombonera que nunca. Máxime porque no estarán Dolan ni Calero, que serán sancionados al ver sus respectivas quintas amarillas. Y además, Carlos Romero y Roberto acabaron el duelo algo tocados y a ver si llegan a tiempo para el duelo contra los leones. 

En la semana en la que saltó la noticia, avanzada por este diario el pasado jueves, de que Monchi se convertirá en el director general deportivo del Espanyol, el equipo de Manolo dejó muy claro precisamente ante el club que Monchi lleva en el corazón, que tendrá mucho trabajo este verano para confeccionar una plantilla que el próximo año no pase los sufrimientos de este curso. Urge cambiar muchas cosas.