El escolta Simonas Lukosius (23 puntos, 7/10 en triples) se vistió de héroe para darle al Rytas Vilnius la primera Liga de Campeones (BCL) de su historia con una memorable remontada (86-92) ante un AEK Atenas que llegó a ganar por 20 puntos de diferencia.

El conjunto báltico, que perdía por 55 a 35 en el tercer cuarto (min.26), forzó la prórroga en el tramo final de encuentro tras tres triples prácticamente consecutivos del gran protagonista del encuentro.

Los 43 puntos anotados entre James Nunnally (23) y Frank Bartley (20) no fueron suficientes para que los griegos se llevaran una final que dominaron de manera notable durante los tres primeros cuartos (63-45).

RESUMEN

86 – AEK (25 + 17 + 21 + 17 + 4): Gray (9), Flionis (-), Feazell (15), Bartley (20), Charalampopoulos (5) – cinco inicial-, Skodilis (-), Brown III (4), Katsivelis (2), Lekavicius (8) y Nunnally (23)

92 – Rytas Vilnius (15 +10 + 20 +35 +10): Bruhnke (10), Sargiunas (4), Smith (11), Paliukenas (2), Gudaitis (9) -cinco inicial-, Marciulionis (4), Harding (16), Echodas (1), Masiulis (8), Caroline (4) y Lukosius (23).

Árbitros: Yohan Rosso (Francia), Martins Kozlovskis (Letonia) y Julio Anaya (Panamá). Sin eliminados.

Incidencias: final de la Liga de Campeones (BCL) disputada en el Olímpic de Badalona ante 10.372 espectadores.

Los griegos arrancaron el partido con la sexta marcha y un triple de Vassilis Charalampopoulos provocó el primer tiempo muerto de los lituanos a los cuatro minutos de juego (10-4, min. 4).

El Rytas mejoró sus porcentajes, pero el amplio despliegue físico del equipo entrenado por Dragan Sakota hizo que los de Atenas mantuvieran la ventaja en el marcador (17-10, min. 8).

El conjunto heleno intentó escaparse y poner tierra de por medio en el Olímpic de Badalona, pero un triple en la última jugada de Simonas Lukosius puso el 25-15 al final del primer cuarto.

La situación no varió mucho en los primeros compases del segundo periodo. Y es que el AEK siguió intratable, esta vez gracias al acierto de James Nunnally, que fue un absoluto dolor de cabeza para la defensa báltica (34-19, min. 13).

Desde dicho parcial griego, ambos equipos acumularon muchos errores sencillos, tanto en tiro de media como larga distancia, y eso provocó que el Rytas Vilnius siguiera vivo (37-25, min. 17).

En el tramo final de primera mitad, de nuevo con Nunnally de protagonista, el AEK se fue hasta la máxima momentánea del encuentro y el resultado al tiempo de descanso fue de 42-25, un resultado que dejó la final muy de cara para los griegos.

La ventaja de 17 puntos al descanso favorable para el AEK Atenas fue la más amplia en este tramo de partido en toda la historia de la competición.

En la reanudación, dos triples consecutivos de Speedy Smith acercaron al Rytas Vilnius en el luminoso, aunque la desventaja aún era notable (44-31, min. 23).

Una reacción que duró más bien poco, ya que el AEK volvió a dispararse de nuevo gracias a un intratable Nunnally que volvió a anotar canastas de todo tipo, para desesperación del equipo dirigido por Giedrius Zibenas (55-35, min. 26).

En el tramo final de tercer periodo, los griegos mantuvieron el nivel, pese a los múltiples intentos de remontada de los lituanos, y se llegó a los últimos diez minutos de partido con un resultado de 63-45 que parecía definitivo.

Sin embargo, cuando todo parecía decidido, en el Rytas Vilnius irrumpió la figura de Jerrick Harding para poner a los suyos a tan solo 12 puntos de desventaja con prácticamente todo el último cuarto por disputar (65-53, min. 32).

Fue entonces cuando los bálticos creyeron en el milagro y, a tres minutos del final, se pusieron a cinco puntos tras un triple de Likosius, lo que hizo enloquecer la afición del Rytas en el Olímpic (75-70, min. 37).

El AEK tuvo múltiples opciones para sentenciar, pero perdonó, y otra vez Likosius, con dos triples más, puso el empate en el marcador (80-80) a falta de 19 segundos para el final. En los griegos, Lekavicius tuvo el tiro para ganar, pero falló y el encuentro se fue a la prórroga.

En el tiempo extra, el Rytas Vilnius siguió con la buena dinámica y, en un abrir y cerrar de ojos, culminaron un parcial de 0-8 que puso en pie a todo el pabellón (80-88, min. 42).

Poco después, Arturas Gudaitis se puso las botas en la pintura con cinco puntos seguidos, con un 2+1 muy meritorio incluido, para dejar la BCL muy cerca de volar hacia Lituania.

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Finalmente, el conjunto lituano, debutante en una Final a Cuatro de la BCL y verdugo de La Laguna Tenerife en semifinales, materializó la machada.

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