La Final Four de Badalona es historia para el Unicaja, que se impuso a La Laguna Tenerife en el partido por el tercer puesto, ese … que ningún equipo quiere jugar. Había expectación por ver de lo que era capaz de hacer el conjunto malagueño después del terremoto vivido en tierras catalanas por el ‘caso Duarte’. Por suerte, el vestuario se aisló de todo el ruido y compitió con seriedad en un partido en el que fue de menos a más y que acabó llevándose por el carácter mostrado por Chase Audige. El estadounidense, que estuvo horroroso ante el AEK, fue el que mostró la mejor actitud. La victoria endulza un poco el paso del Unicaja por Badalona y va a acompañada por los 100.000 euros destinados al tercer clasificado. Algo es algo.

Los dos entrenadores no quisieron arriesgar en el partido que nadie quiere jugar, así que Vidorreta descartó a Huertas e Ibon Navarro dio descanso a Sulejmanovic por una tendinitis. Quedó claro desde el comienzo que el partido carecía de la tensión necesaria, así que lo que se vio en los primeros minutos fue un intercambio de canastas y poco rigor defensivo. Con este escenario jugadores como Audige y Tillie estaban en su salsa. El francés es un superclase que sobresale en estos partidos flojos, pero que falla cuando sube la tensión. Lo mismo se puede aplicar a Balcerowski, otro de los que se dejó ver en el bando malagueño y que en la semifinal contra el AEK estuvo superado. Con poco, el Unicaja se mostró superior a un Tenerife que sin Huertas pierde mucho, porque Mills todavía no había entrado en el partido.

Efectivamente, el equipo malagueño mantuvo su dominio hasta que el pequeño escolta australiano entró en escena de la mano de Jaime Fernández. Entre ambos enlazaron cuatro triples que dieron la vuelta al partido. Del 31-30 se pasó al 37-43 con Mills viendo el aro como una piscina. Suerte que un par de canastas de Kalinoski evitaron una brecha mayor al descanso (41-45).

El paso por los vestuarios trajo un Unicaja con más energía impulsado por la velocidad de Perry, que aceleró el partido y encontró bien a Balcerowski. El Unicaja dominaba 54-50, pero sin acierto desde la línea de tres, algo que mantenía su rival. De nuevo Mills, ahora acompañado por Van Veck, que fue uno de los descartes de Vidorreta para la semifinal contra el Rytas, volvían a poner por delante al Tenerife (60-62, min. 30).

Así que después de treinta minutos estaba todo por decidir. El último cuarto comenzó con Fran Guerra dejando en evidencia a Balcerowski, uno de los señalados en esta Final Four. El español superaba al polaco debajo de los dos aros y mantenía al Tenerife por delante. Por suerte, no todos en el bando malagueño tenían la actitud del pívot, y sobresalió Audige. El estadounidense se creció desde la defensa sobre Mills y protagonizó una buena serie de acierto para mantener al Unicaja en el partido. Su caso es curioso. Tiene el físico, pero le falta un punto de talento (67-70, min.35). Fue Audige el que mostró el camino al resto de sus compañeros, porque la entrada de Perry en la recta final del partido elevó la intensidad del Unicaja, que desde la defensa culminó la remontada y acabó llevándose un partido que decidió una técnica a Jaime Fernández por simular. La victoria, contextualizada, es importante en términos de moral ante un rival que en los dos partidos de Liga había barrido al Unicaja.

La Laguna Tenerife | 80
Unicaja | 85

ESTADISTICAS DEL PARTIDOLa Laguna Tenerife | 80 Unicaja | 85