La señal quizá estuviera ahí desde el principio. En ese comienzo de partido bajo un clima muy gallego en el que el Atleti terminó ahogándose por mucho que remara.
Caía lluvia insistente por fuera en este duelo que también la tenía un poco por dentro, por qué negarlo. Porque este Día del Niño se podía haber convertido en celebración de los mayores si el equipo hubiera alcanzado la final de Budapest en Champions. Pero no fue, como tampoco la Copa, aunque los del Cholo murieran en pie. Por eso cuando saltaron al campo, el Metropolitano les recibía con un mural de banderas tan altas como la voz agradeciendo que se hubieran dejado todo en la batalla. Aunque la perdieran. Aunque, de camino, la Liga se soltara. Con el título imposible hace tiempo, con el tran-trán le alcanzó para abrochar la próxima Champions. Ni la derrota de ayer le afectará para apearle. Derrota en una tarde en la que se vivieron todo tipo de climas posibles en el cielo (granizo, agua y sol) para que el Celta ahondara en la sensación de por dentro: de profunda melancolía. Con media ocasión les bastó.
Borja Iglesias, el goleador del partido con una gran vaselina ante Oblak.
Había comenzado el Atleti fuerte para recibir en el 19’ el primer revés. Giménez mirando a la grada con negar de cabeza, el tobillo inflamado y hasta la bota quitada. El central, que el día anterior dejaba en redes una foto con mensaje (“quisiera no decir adiós pero debo marcharme”), era titular un mes después pero no podría continuar tras un choque con Borja Iglesias. Era el Panda la punta del plan de Giráldez para ganar por primera vez en el Metropolitano y tratar de pelearle al Betis esa 5ª plaza puerta de Champions: los pelotazos en largo buscándole, para que los peleara con Hancko y Giménez porque Pubill esta vez ocupaba el lateral, fueron constantes, aunque a los gallegos les costara un mundo fluir con balón. El Atleti salió mejor, rompiendo al Celta con Baena en el medio. Un Baena que, junto a Koke, no dejaba de suministrar balones para crear superioridades. Lookman estrelló uno de sus centros en el travesaño ante ese Celta arrugado como dedo sumergido demasiado tiempo en agua. Hasta superar la línea del centro les costaba. Su única amenaza en la primera parte fue un zurdazo de Iglesias… en fuera de juego.
El Atleti, mientras, acumulaba ocasiones aprovechando que por el Metropolitano al fin andaba el Baena del Villarreal. Radu no llegaba a sufrir pero siempre estaba rodeado de rojiblancos lanzándole chinitas. Sorloth lo intentaba de cabeza, y varias veces además, pero es un futbolista al que, cuando no tiene la tarde enseguida se le ve, y ayer estaba en uno de esos días. Mayor amenaza era el uno a uno de un Lookman ante el que Javi Rodríguez sacó una mano para impedir que le rebasara con un regate. El árbitro no la consideró al tenerla en el suelo. Sigan, sigan. Llorente, que había comenzado como extremo una primera parte que acabó en el medio, rozó el gol con un tiro que bloqueó Lago. Grizi tenía intención pero no gas. El partido se iba gris al descanso aunque en la cúpula ya mandara solo el sol.
Comenzó con chispa la segunda parte. El Atleti ya ocupando el área de Radu como si en ella pretendiera quedarse a vivir. Pero Sorloth seguía que no y volvía a toparse con el portero, con la punta de su guante tras un vuelo imposible más exactamente, tras rematar de tacón un toque en corto de Baena al que había servido Koke con un balón en largo. En el área contraria, mientras, le daría Iglesias una lección de contundensia al Cholo. La segunda vez que la pisó fue para culminar con una delicia una contra nacida en una pérdida de Koke: recibió la pelota de Swedberg y, ya en el área, ese lugar donde siempre se piensa muy deprisa, se detuvo para picar suave el balón. 0-1. Oblak solo pudo observar pasar la pelota. El Atleti hubiera podido estar siete días, o una vida, sobre Radu que ni le hubiera arañado. No lo hizo ni con 21 remates y 10 córners.
Noticias relacionadas![]()
![]()
Al Celta el gol le dio confianza y al Atleti lo anubarró. Si toda la tarde le había faltado acierto ahora también lo harían ideas. Sin Grizi, extrañado por el cambio cuando le quedan literal dos tardes, con los pitos cayendo sobre Almada cada vez que erraba, que era todo el rato, y la melancolía mordiendo ahora el corazón al atisbar en la grada a jugadores como Godín, Filipe y Torres. Ay. Hasta Cubo, que le puso hambre, se estrellaba en el muro de Giráldez, incapaz nadie de rematar alguno esos centros hacia ningún lugar y que terminaban en la nada. Como la misma temporada.
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Cambios
Robin Le Normand (19′, José María Giménez), Nahuel Molina (59′, Ademola Lookman), Thiago Almada (60′, Antoine Griezmann), Sergio Carreira (67′, Álvaro Núñez), Ferran Jutglà (67′, Borja Iglesias), Obed Vargas (68′, Álex Baena), Cubo (68′, Robin Le Normand), Iago Aspas (68′, Pablo Durán), Hugo Álvarez (76′, Williot Swedberg), Mihailo Ristic (88′, Óscar Mingueza)
Goles
0-1, 61′: Borja Iglesias
Tarjetas
Arbitro: Iosu Galech Apezteguía
Arbitro VAR: Raúl Martínez, Juan Luis Pulido Santana
Ilaix Moriba (18′,Amarilla), Álex Baena (65′,Amarilla), Fer López (76′,Amarilla)