Quien haya paseado alguna vez por Fanzara, un pequeño municipio castellonense de apenas 300 habitantes, sabe que el arte se destila por cada una de … sus calles. La localidad, muy cercana a Onda, se enorgullece de tener un museo al aire libre, el MIAU, un proyecto cultural o social que no tiene límites. Un museo de grafitis y murales pintados sobre las fachadas de las casas, pero también de gatos en las paredes, retratos de familias y un gusto especial por la creación. Un Museo Inacabado de Arte Urbano (sí, esas son las siglas del MIAU) que se amplía cada año con la llegada de nuevos artistas y que este 2026 se celebra del 2 al 5 de julio.
Durante una semana Fanzara volverá a transformar sus calles en un museo vivo y vecinos y visitantes podrán disfrutar con las obras en vivo. La nueva edición del festival sumará obras a las más de 150 intervenciones artísticas que ya pueblan el municipio, fruto del trabajo acumulado de 116 artistas a lo largo de once ediciones.
La convocatoria para participar en esta ampliación ya ha cerrado su plazo de inscripción, y la organización se encuentra actualmente en proceso de selección de los artistas que darán vida a los nuevos murales.
Los seleccionados deberán estar en Fanzara desde el miércoles 1 de julio y hasta el lunes 6, aunque desde la organización se recomienda llegar unos días antes, a partir del 29 de junio, para vivir plenamente la experiencia de convivencia que define al MIAU. El festival se hace cargo de los desplazamientos desde cualquier punto de Europa, la manutención, el alojamiento y todos los materiales necesarios para llevar a cabo las intervenciones.
El MIAU nació como un proyecto de cohesión social para el mundo rural, con la voluntad de demostrar que el arte no tiene por qué estar encerrado entre las paredes de un museo. Con los años, esa apuesta ha convertido a Fanzara en un referente internacional del arte urbano y en uno de los museos al aire libre más visitados de Europa. Caminar por sus calles es recorrer un museo sin horarios ni entradas, donde cada esquina puede esconder una obra nueva y cada fachada cuenta una historia.
Quienes ya conocen el pueblo saben que julio trae siempre motivos para volver: las nuevas piezas se mezclan con las existentes, que a su vez dialogan con el paisaje del río Mijares. Quien visite Fanzara por primera vez descubrirá un lugar donde el arte urbano más contemporáneo convive con la arquitectura y la vida de un pueblo de interior. Quien regrese encontrará que el museo ha seguido creciendo.