El fichaje de José Mourinho por el Real Madrid entra en su fase decisiva. Según ha podido saber Libertad Digital, el club blanco tiene previsto cerrar la contratación del técnico portugués entre el próximo martes y el miércoles, aunque lo más seguro es que tarde varias semanas en comunicarlo de manera oficial.

La operación, según viene adelantando este periódico desde hace 15 días, lleva tiempo cocinándose en los despachos de Valdebebas. No se trata de un movimiento improvisado, tras los últimos resultados deportivos y de los altercados en el vestuario entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, ni de una decisión precipitada. Más bien al contrario, pues el nombre de Mourinho lleva semanas encima de la mesa y ha ido ganando fuerza hasta convertirse en el gran favorito de Florentino Pérez para liderar el nuevo proyecto blanco.

De acuerdo con la información publicada por Libertad Digital en los últimos días, Florentino ya había iniciado contactos directos con Mourinho antes incluso de la eliminatoria de cuartos de final de la Champions frente al Bayern de Múnich. La situación se aceleró posteriormente con una videollamada y conversaciones permanentes con el entorno del entrenador portugués, especialmente con su representante Jorge Mendes. También habría sido clave en la negociación la figura del director general del Real Madrid, José Ángel Sánchez.

El Benfica, pendiente del desenlace

Según ha podido saber LD, Mourinho ya habría comunicado —él mismo o a través de su entorno— al presidente del Benfica, Rui Costa, que ha mantenido conversaciones con el Real Madrid y que únicamente falta el visto bueno definitivo de Florentino Pérez para culminar la operación.

El calendario tampoco es casual. El Benfica disputa este lunes un importante partido en la Liga portuguesa ante el Sporting de Braga —ahora mismo las Águilas son segundas en el campeonato, pero empatadas a 76 puntos con el Sporting de Portugal—, y el Real Madrid afronta este domingo el Clásico del Camp Nou frente al Barcelona. A partir de ahí, el club blanco considera que llegará el momento de rematar una negociación que lleva semanas avanzando discretamente.

Desde el entorno madridista se transmite que Mourinho es, a día de hoy, «el elegido». Una frase que resume perfectamente el estado de una operación que parecía impensable hace apenas unos meses y que ahora mismo está cada vez más cerca de convertirse en realidad.

Florentino toma el mando

En Libertad Digital ya se informó de la implicación directa de Florentino Pérez en la negociación. El presidente blanco habría asumido personalmente el control de las conversaciones, consciente de la magnitud de una decisión que supondría el regreso de una de las figuras más polarizantes y carismáticas de la historia reciente del Real Madrid.

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No es un secreto que Florentino valora especialmente la personalidad de Mourinho para reconstruir un vestuario que ha dejado dudas competitivas en las dos últimas temporadas, con ausencia de títulos y un fútbol nada convincente, si bien en esta última la cosa ha ido a peor al haber salido a la luz ciertos escándalos (los encontronazos de Álvaro Arbeloa con Dani Carvajal, Raúl Asencio y Dani Ceballos, sin olvidar el tortazo de Antonio Rüdiger a Álvaro Carreras o la pelea Tchouaméni-Valverde, por poner algunos ejemplos). El presidente considera que Mou tiene la experiencia, la autoridad y el conocimiento del club necesarios para afrontar un nuevo ciclo.

Además, en Libertad Digital hemos informado de las exigencias que Mourinho ya le ha planteado a Florentino para aceptar su regreso al Bernabéu trece años después: 1) un contrato por dos temporadas; 2) tener su propio staff técnico —lo que implicaría la salida de Antonio Pintus, mientras que Arbeloa podría seguir pero en calidad de ayudante—; y 3) comparecer en las ruedas de prensa que sean estrictamente obligatorias. «Ya hablaremos«, le habría respondido el presidente. Asimismo, el entrenador también habría pedido mayor control en ciertas decisiones futbolísticas y garantías respecto a la planificación deportiva de la próxima temporada.

Un regreso con división de opiniones

La posible vuelta de Mourinho promete reabrir un debate gigantesco entre el madridismo. Nadie discute que el portugués cambió la mentalidad competitiva del equipo durante su primera etapa (2010-13) y que sentó muchas de las bases del ciclo ganador posterior. Sin embargo, también dejó un club profundamente tensionado tras años de conflictos internos y externos.

Pese a ello, en el Real Madrid parece imponerse la idea de que el contexto actual exige precisamente una figura fuerte. Florentino busca un golpe de efecto, un entrenador con personalidad suficiente para soportar la presión y recuperar el hambre competitiva del equipo.

Y ahí aparece de nuevo Mourinho. El luso nunca ha escondido su conexión emocional con el club blanco, a pesar del desgaste personal y familiar que le produjo esa etapa, y siempre ha dejado abierta la puerta a un regreso. Ahora, salvo giro inesperado, ese retorno está mucho más cerca.

Entre el martes y el miércoles puede quedar cerrado el gran bombazo del verano madridista. Aunque el anuncio oficial pueda esperar, en el Bernabéu ya se preparan para el posible regreso del entrenador que marcó una época y que, trece años después de su salida, vuelve a situarse en el centro del universo blanco. Un entrenador que la gran mayoría del madridismo ve como el hombre idóneo para reconducir la situación de un equipo que ahora mismo atraviesa un bache cuando menos importante…