Vienen semanas de resaca, reflexión y muchas incógnitas para resolver el futuro del Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB, el primer equipo de baloncesto de … la ciudad que el pasado viernes consumó su descenso a la tercera categoría. Tras ese milagro fallido en Burgos se abre ahora un periodo para conocer qué camino tomará el club, pues por segunda temporada consecutiva se enfrenta a un verano lleno de dudas: el Cebé Cartagena vuelve a la casilla de salida y ahora mismo todo está por hacer.
De momento, la única garantía es que Cartagena tendrá equipo de baloncesto en Segunda FEB. A preguntas de LA VERDAD, David Ayala aseguró ayer que la inscripción del club en la tercera categoría no corre peligro y se hará en tiempo y forma, con plazo máximo para ello hasta finales de junio o principios de julio. Lo que está en el aire ahora mismo es bajo qué denominación, sobre qué pilares económicos y hasta con qué cara visible, puesto que el presidente dejaría el cargo si no se garantizan unos apoyos mínimos para pelear de nuevo por el ascenso a Primera FEB.
Ayala ha llevado una temporada de bastante desgaste, ha hecho autocrítica y en su cabeza no pasa la de continuar en el cargo al frente de en un proyecto que no sea ganador, que no aspire a regresar a Primera FEB y se construya solo para permanecer en mitad de tabla. Ayala siempre fue ambicioso y si esos mínimos no se dan estaría dispuesto a echarse a un lado y dejar paso a otras personas, siempre garantizando la inscripción. A preguntas de este diario quiso agradecer el apoyo de patrocinadores, jugadores, entrenadores, aficionados y administraciones públicas que hicieron posible estas dos temporadas en Primera FEB.
Para que el Cebé Cartagena sea cabeza de león en Segunda FEB, y todo siga como hasta ahora, tienen que darse varios requisitos y en opinión de Ayala todos pasan por el mismo: mantener unos mínimos pilares económicos que ayuden a rearmar el proyecto. Empezando por el patrocinador, puesto que la correduría de seguros Caesa firmó solo una temporada previa aportación de 100.000 euros; y terminando por las administraciones públicas, desde el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma, para que mantengan los mismos importes que ayuden a montar un presupuesto alto.
El de esta temporada rondó los 600.000 euros, fue el más bajo de toda la Primera FEB y que incluso el de otros clubes punteros de Segunda FEB. En 2024 en Zamora, de hecho, el club ascendió no estando ni siquiera entre los presupuestos más poderosos de la entonces LEB Plata, pero se hizo mucho trabajo de campo, Jordi Juste construyó un bloque con señas de identidad y a todo ello se le dio continuidad en Primera FEB para pelear incluso por el ascenso a la ACB.
Esta temporada pasada empezó mal desde el principio, con escasos márgenes de planificación, sin una base deportiva y sin patrocinador. Este verano apunta a ser similar, de nuevo sin un sostén económico garantizado aunque desde hace semanas ya se tocan puertas para que todas las patas de la mesa de la campaña anterior estén al menos a la misma altura. Las ayudas públicas se reducen cuando hay pérdida de categoría y ahí, en eso, debe existir consenso para dar ciertas garantías a la directiva. Al margen está la posibilidad de que el club cambie de imagen y denominación si es que no se renovara el acuerdo con un FC Cartagena que institucional y económicamente precisa de soluciones que no llegan de la mano de la nueva propiedad.
También está todo por hacer en el ámbito deportivo. Hace dos meses el club contrató los servicios de Roberto Blanco. El entrenador firmó un contrato hasta 2027 con la posibilidad de ser ampliado a 2028, pero todo supeditado a la continuidad del equipo en Primera FEB. Como eso no ha sucedido, el técnico quedó automáticamente liberado y puede marcharse a otra entidad si así lo considera. No obstante, las partes hablarán antes.
El doloroso adiós de Alberto
En ese mismo escenario están todos los jugadores de la plantilla. Por norma general firmaron todos por una temporada y en caso contrario quedan igualmente libres por cláusula de descenso. De este modo, el baloncesto cartagenero dirá adiós a jugadores que en los últimos años pasaron a la historia del club. Es el caso de Sediq Garuba, que llegó en el verano de 2022 para convertirse en uno de los referentes del proyecto, aterrizado en LEB Plata y con el que consiguió el ascenso a la actual Primera FEB en Zamora.
Otro de los pesos pesados del vestuario, el capitán Alberto Martín, se despidió en redes sociales tras dejar para la historia un triple para tumbar al Betis en la fase de ascenso a la ACB. «Ayer fue uno de los días más duros de mi carrera. No hemos estado a la altura de las circunstancias y lo siento de corazón. Esta ciudad se merece volver a esta liga», dijo.