Iga Swiatek llamó a Rafa Nadal para pedirle consejo y entrenar en su academia de Manacor como preparación para la gira de tierra batida. En plena crisis de confianza y resultados, la polaca se puso en manos de su ídolo, que no sólo le abrió su casa, sino que además le recomendó a quien fuera uno de sus entrenadores durante largo tiempo, el catalán Francis Roig.

La relación profesional de ambos va tomando forma sobre la arcilla europea. Es un periplo vital para la tetracampeona de Roland Garros, tanto que Roig no se ha querido perder la cita de Roma pese a que tiene media pierna enyesada, teniendo que desplazarse por el Foro Itálico apoyado en unas muletas.

El accidente ocurrió en el mismo escenario del complejo romano, en la llamada Piazza del Popolo. Lo explicó Iga Swiatek, tras revelar que había sucedido el sábado, que el martes el técnico español pasaba por el quirófano en el país de la tenista.

«Le estamos cuidando mucho. Aprecio mucho que esté aquí porque seguro que no es fácil para él. Sí, le rompí el tendón de Aquiles a mi entrenador», significó Swiatek.

Fue partícipe involuntaria del suceso. Ella propuso a Roig jugar un set sólo con voleas,a media cancha. «Quería ganar, así que hicimos una apuesta de 100 euros. Sinceremante, pensaba que perdería porque Francis juega muy bien de volea. Tenía 5-4 a favor, punto de match, él resbaló al dar un paso y se rompió el Aquiles», explicó Swiatek. 

Roig se operó y puso rumbo de nuevo a Roma, donde siguió la victoria de Swiatek, 6-1, 6-7 y 6-3, ante la estadounidense Cathy McNally, en el estreno de la polaca en un torneo que ha dominado tres veces en su carrera. 

«Francis no quería descansar, se perdió sólo un entrenamiento. Aunque ciertamente ahora es más difícil porque no puede estar justo a mi lado en la pista. Pero haremos que todo funcione, seguro».