La retrospectiva ‘Calder. Rêver en Equilibre’

Su primera visita al estudio de Piet Mondrian, en 1930, le marcó profundamente y le impulsó hacia la abstracción y sus primeros móviles. La exposición recorre las series más representativas de su trayectoria, desde sus esculturas iniciales de alambre —incluidos retratos icónicos de Josephine Baker o Kiki de Montparnasse— hasta sus móviles con gongs que suenan al ponerlos en movimiento, esculturas articuladas de bronce o las constelaciones estáticas de elementos de madera. El mayor reto para Anna Karina Hofbauer fue “hacer justicia a la extraordinaria variedad de la obra de Calder sin reducirla a unas pocas piezas icónicas. Cada obra requería una lógica de instalación específica, porque Calder siempre se basa en la relación: con el espacio, el aire, la luz y el cuerpo del espectador”.

Sacha Stone Calder et le Cirque Calder  1929

Calder creó un auténtico circo en miniatura, con figuras pensadas no como representaciones inmóviles, sino para dar auténticos espectáculos. Guardadas en maletas que se pueden ver en la exposición, el ingenio de Calder hacía que el león rugiera o el forzudo levantara sus pesas, en un espectáculo en directo que contemplaron desde Le Corbusier hasta Mondrian, Miró o Marcel Duchamp.© Sacha Stone. Sandy Rower / Orange Logic.

La retrospectiva Calder. Rêver en Equilibre (hasta el 16 de agosto la Fondation Louis Vuitton de París) incluye piezas difíciles de contemplar, como las joyas que creaba para su círculo más cercano y que Hofbauer considera esculturas íntimas. “Tienen la misma inventiva, economía de medios y sensibilidad que el resto de sus obras. El cuerpo las activa: se mueven con quien las lleva y captan la luz de forma diferente en cada momento”.

Es también la última ocasión en la que viajará el Circo Calder, un ingenioso universo de figuras articuladas de alambre y tela —desde el león o el elefante hasta los funambulistas y los payasos— con las que Calder ofrecía auténticas representaciones. “Fue concebido como algo destinado a ser activado, manipulado y representado. Esta gira final es tanto un privilegio como una responsabilidad”. Buchhart destaca también la presencia de Small Sphere and Heavy Sphere, un móvil con dos esferas que, puestas en movimiento, golpean distintos elementos y crean una representación sonora. “Condensa muchas de las ideas esenciales de Calder: el azar, el sonido, el suspense, la participación y la transformación de objetos cotidianos en un sistema poético”.

Alexander Calder Black Widow 1948 hecha de metal

Cuando Calder empezó a experimentar con piezas pensadas para moverse, fue Marcel Duchamp quien las bautizó como móviles. Los primeros se activaban con un motor, pero la destreza de Calder le llevó a diseñarlos de modo que se activaran con la brisa. Como escribió a Jean-Paul Sartre en 1946: “Se alimentan del aire, lo respiran y extraen su vida de la vida difusa de la atmósfera”.© Fotografía de Tim Nighswander/IMAGING4ART vía Calder Foundation, Nueva York.

joya hecha por Alexander Calder Harps and Heart c. 1937

Las joyas de Calder son el resultado del mismo proceso escultural que sus grandes obras. Collares, broches o pendientes que, en palabras de Anna Karina Hofbauer: “Son esculturas que se pueden llevar puestas. No son en absoluto obras menore.”© Fotografía de Maria Robledo vía Calder Foundation, Nueva York.