Tres años y cuatro meses después de que Alejandro Oro y Romina Simondi renunciaran a sus bien pagados trabajos como expertos contables en Argentina y emigraran a España para potenciar la carrera ajedrecística de su hijo, Faustino Oro ha inscrito su nombre en un palmarés histórico muy especial. Ha logrado el título de gran maestro (más exigente que el de cinturón negro en yudo) a los 12 años, 6 meses y 26 días. Es el 2º más joven de todos los tiempos, sólo superado por el estadounidense, de familia india, Abhimayu Mishra, quien fue dos meses más precoz.

Para ser gran maestro hay que lograr tres resultados muy exigentes (se denominan normas), en torneos diferentes, medidos por la fuerza promedio de los rivales, que además deben ser de al menos tres nacionalidades distintas. Oro logró sus dos primeras normas en el torneo Prodigios y Leyendas, de Madrid (el pasado septiembre) y en el Magistral Szmetan-Giardelli, de Buenos Aires, en diciembre. Este domingo logró la definitiva en el abierto de Cerdeña (Italia), con una paradoja: perdió en la última ronda ante Ian Niepómniashi, doble subcampeón del mundo, pero los puntos Elo (que forman la lista mundial) del ruso (2.729, 17º del mundo ahora mismo) subieron lo suficiente el promedio de los nueve rivales de Oro para que tuviera el título garantizado antes de la última ronda (con 6 puntos de ocho), aunque perdiera con Niepómniashi, tras su victoria en la víspera sobre el polaco Niedbala.

“Yo siento que ya juego al nivel de un gran maestro (…). Tener el título es una cuestión de tiempo (…). Procuro no pensar en ello”, dijo Oro al autor de estas líneas hace un mes, durante la retransmisión en directo del Open Chess Menorca. Ahora, tras quitarse tal peso de encima, la arriesgada decisión vital de sus padres queda justificada y él podrá centrarse en seguir progresando, sin presiones adicionales.

El ajedrez es, junto a la música y las matemáticas, la actividad que produce más niños prodigio. El factor común de las tres es el pensamiento abstracto. Ello significa que la experiencia -si bien resulta muy importante en cualquier caso- no es tan esencial como en otros campos, como la literatura, donde no se conoce a nadie que haya escrito como un genio antes de los 15 años porque para hacerlo hay que vivir y leer antes lo suficiente.

En lo que va de siglo, el progreso de los niños prodigio del ajedrez se ha visto muy acelerado por el entrenamiento con computadoras muy potentes, que calculan millones de jugadas por segundo. Ello explica que dos de los mayores genios de todos los tiempos, el estadounidense Bobby Fischer (1943-2008) y la húngara Judit Polgar (1976), cuyos logros del título a los 15 años fueron literalmente increíbles en su momento, no estén hoy entre los 50 más precoces de todos los tiempos. La marca más antigua de las diez más precoces de la historia corresponde al ruso de origen ucranio Serguéi Kariakin, quién logró el título en 2002.

Oro y Pepe Cuenca comentan una de las partidas de la segunda semifinal del Magistral Ciudad de León, el pasado julio en el Auditorio de LeónJosé Luque

A pesar de ese matiz, la carrera de Oro, quien empezó a jugar durante la pandemia, es excepcional entre los más precoces. Ha sido el más joven de la historia en obtener los títulos de maestro FIDE y maestro internacional (los dos niveles anteriores al de gran maestro); en este último, logrado a los 10 años, 8 meses y 16 días, superó precisamente la marca que había logrado Mishra. También es el más joven en superar los 2.500 puntos Elo en las modalidades rápida y relámpago, y en haber jugado la Copa del Mundo y la final del Campeonato Argentino Absoluto. En la modalidad bala (un minuto por jugador para toda la partida), Oro venció en marzo de 2024 al noruego Magnus Carlsen y el estadounidense Hikaru Nakamura, 1º y 3º del mundo, respectivamente. En diversos momentos ha liderado, casi siempre con gran amplitud, las listas mundiales sub-8, sub-10, sub-11 y sub-12. Ahora mismo aventaja en casi cien puntos al segundo de los nacidos en el mismo año que él, 2013, y ocurre lo mismo si se añade a los de 2012. Si también se incluye 2011, sólo está por encima el portento turco Yagiz Erdogmus, bautizado por Carlsen como “el mejor de la historia de 14 años”, que tiene unos asombrosos 2.713 puntos (su última partida fue esta derrota ante Carlsen el miércoles).

Oro, quien sigue yendo a la escuela en Badalona (con un programa especial de exámenes) cuando no juega torneos, brilló también como comentarista en directo el pasado julio en el Magistral Ciudad de León (adonde volverá el próximo julio), tras ser eliminado en semifinales con muchos apuros para el pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, indio. Sin embargo, su desparpajo, naturalidad y muy altas capacidades no han impedido que sea víctima de los odiadores y creadores de bulos en las redes; por ejemplo, afirmaron que el torneo de Madrid donde logró su primera norma estaba amañado, a pesar de que nadie detectó el más mínimo indicio de ello. Por el contrario, Carlsen no alberga dudas sobre su inmenso talento: “A los 12 años, Messi no jugaba tan bien al fútbol como Fausti al ajedrez”, dijo el numero uno tras invitar al argentino a una sesión de entrenamiento con él en Oslo el pasado enero.

Ambos, y Mishra, son los únicos occidentales entre los diez grandes maestros más precoces de la historia: 1º Mishra (EEUU) 12 años, 4 meses y 25 días (2021); 2º Oro (Argentina) 12 años, 6 meses y 26 días (2026); 3º Kariakin (Ucrania; hoy, Rusia) 12 años, 7 meses y 0 días (2002); 4º Gukesh (India) 12 años, 7 meses y 17 días (2019); 5º Erdogmus (Turquía) 12 años, 9 meses y 29 días (2024); 6º Sindárov (Uzbekistán) 12 años, 10 meses y 5 días (2018); 7º Praggnanandhaa (India) 12 años, 10 meses y 13 días (2018); 8º Abdusattórov (Uzbekistán) 13 años, 1 mes y 11 días (2017); 9º Negi (India) 13 años, 4 meses y 22 días (2006); 10º Carlsen (Noruega) 13 años, 4 meses y 27 días (2004).