Los segundos programas de mes es el turno en La Deporteca la sección dedicada al true crime, Juego Sucio. Crímenes en el deporte, con Lourdes Esparza. En esta ocasión nos trasladamos a los albores del siglo XX para hablar de Vere Thomas St Leger Goold, segundo hijo de un barón irlandés y finalista del torneo de Wimbledon en 1879, que fue condenado a cadena perpetua por matar y descuartizar a una mujer y que se conoce como «el crimen del baúl». Antes, como siempre, Himno Titular con Julio Ruiz.
Lo que comenzó como la prometedora carrera de un pionero del tenis terminó convertido en una espiral de alcohol, deudas, apuestas y un cadáver descuartizado dentro de un baúl que goteaba sangre en una estación de tren francesa. La historia de Vere Thomas St Leger Goold, finalista de Wimbledon y campeón de Irlanda y conocido como autor del “asesinato del baúl de Montecarlo”, fue el protagonista de la sección Juego sucio. Crímenes en el deporte dirigida por Lourdes Esparza.
Goold nació en 1853 en el seno de una familia aristocrática irlandesa y fue una de las primeras grandes figuras del tenis moderno. Alto, carismático y considerado un símbolo del deportista victoriano, alcanzó la fama tras proclamarse campeón del Open de Irlanda en 1879 y disputar la final de Wimbledon ese mismo año.
Sin embargo, tras aquella etapa de gloria deportiva comenzó una caída marcada por el alcohol y el opio. “La anécdota de que jugó la final de Wimbledon con resaca terminó convirtiéndose en un presagio”, explicó Lourdes Esparza durante el programa.

Vere Goold, de pie, segundo por la derecha, junto a otros tenistas a finales del siglo XIX
Alejado del tenis y arruinado, Goold conoció en Londres a Marie-Violette Giroden, una mujer francesa descrita como “dominante” y acostumbrada a reinventarse tras varios matrimonios fallidos. Ambos se casaron en 1891 y empezaron una vida de lujo ficticio, fingiendo pertenecer a una aristocracia mucho más poderosa de lo que realmente eran.
Eran dos vividores que vivían por encima de sus posibilidades. La pareja llegó incluso a adoptar títulos nobiliarios falsos para mantener las apariencias mientras acumulaban deudas en Londres, París y Canadá antes de instalarse finalmente en Montecarlo, refugio habitual de aristócratas arruinados, jugadores compulsivos y estafadores.
Allí conocieron a Emma Erika Alkis-Levin, una rica viuda danesa aficionada al juego. Los Goold la convencieron para invertir una fortuna en un supuesto método infalible para ganar en la ruleta. Cuando el sistema fracasó y Emma exigió recuperar su dinero, todo derivó en tragedia. El 4 de agosto de 1907, Levin acudió al apartamento del matrimonio en Villa Menesini. Nunca volvió a salir de allí.
Dos días después, un empleado ferroviario descubrió un fuerte olor procedente de un baúl y un bolso abandonados en la estación de Marsella. La policía encontró dentro el cuerpo descuartizado de una mujer. Paralelamente, una amiga de Levin había denunciado su desaparición y señaló a los Goold como las últimas personas que la habían visto con vida.

Vere Thomas St Leger Goold y su esposa Marie Giroden
Los agentes registraron la vivienda y hallaron una habitación cubierta de sangre, además de un martillo y una sierra. La pareja fue detenida poco después en una estación de tren.
Durante el juicio, Goold confesó haber apuñalado a Levin “borracho y furioso” tras una discusión por dinero. También aseguró que fue su esposa quien sugirió desmembrar el cadáver para ocultarlo. Las autoridades concluyeron que Marie Giroden había instigado el crimen.
Ella fue condenada inicialmente a muerte en la guillotina, aunque la pena terminó conmutada por cadena perpetua. Goold, por su parte, fue enviado a la temida Isla del Diablo, en la Guayana francesa, donde se suicidó en 1909, incapaz de soportar la abstinencia del alcohol y el opio.
Esta historia no es solo un asesinato, es una caída lenta hecha de engaños y obsesión por mantener una apariencia perdida.