- “Las chicas lo dieron todo durante todo el torneo, y la final se decantó por detalles en el ‘tie-break’. No se les puede reprochar absolutamente nada”, destaca el entrenador jefe del Emalsa Gran Canaria tras caer en la final del Nacional júnior ante un Sant Cugat que “se colgó el oro justamente”, añade
Plata con sabor a oro. Así lo siente y lo expresa Níchel Gómez, el entrenador jefe del Emalsa Gran Canaria júnior, que se proclamó subcampeón este domingo de España de la categoría tras caer por la mínima ante un Sant Cugat que es el “justo campeón”.
“Fue una final igualada, más o menos es lo que preveíamos teniendo en cuenta el rival, un equipo preparado siempre para ser campeón de todas las categorías de España, posiblemente el club que mejor trabaja en la base y que siempre están ahí, en la lucha por ganar los campeonatos”, relata el técnico isleño.
Añade Míchel que “los pequeños detalles decantaron la balanza para ellas, pero fue un partido igualado, en muchos momentos controlados por ellas con su buena recepción, y con su pegada en la red al ritmo de su colocadora, que manejaba fácil al equipo mientras nosotros sufríamos. Luego se dio un poquito la vuelta, con nosotras apretando en el saque, lo que obligó que ellas jugaran más separadas. Además, nuestro bloqueo empezó a ser más fuerte, mantuvimos más tiempo la recepción y ahí se igualó un poquito todo. Luego, en el ‘tie-break’ casi siempre pasa lo mismo en un partido igualado: el que está un poquito más acertado y el que menos falla se lo lleva. Y, en este caso, fueron ellas”.
Con la playa en el bolsillo, no duda el preparador isleño en que a él le sabe a oro. “Nosotras hicimos muy buen trabajo. No solo durante este torneo, sino durante todo el año, que ha sido duro, complicado y difícil, donde las niñas han trabajado muchísimo. Para mí ellas son campeonas, y esta plata es un oro. Llegar a la final, donde se decide por pequeños detalles, es para celebrarlo”.
“Y es un oro porque mis jugadoras lo dieron todo, no puedo reprochar absolutamente nada porque dieron el 500%. Son oro al igual, por supuesto, que lo es el San Cugat, que se lo llevaron por poco pero justamente. Son justa campeonas”, añade.
En cuanto a la valoración de todo el torneo, Míchel no duda un segundo en afirmar alto y claro que “es muy buena. Hemos competido durante todo el año con un grupo muy joven, con muchas aún inexpertas en este tipo de competiciones, con cadetes mezcladas entre juniors… Este tipo de torneos no son fáciles. Primero hay que pasar la primera fase, donde suelen aparecer los nervios; luego los rivales se complican mientras vas pasando, cada pasito, cada escalón se complica, hasta que llegas a la semifinal contra Haris, un partido muy igualado que se pudo llevar cualquiera; y luego ya, con la gasolina al límite, la gran final, que se resolvió por dos, tres puntitos… Estoy muy satisfecho y contento con todo, así que sólo me queda felicitar a las chicas, también a todos los equipos participantes, y de manera personal a Jessica Goyanes por conseguir un MVP del torneo muy merecido. Bajo mi punto de vista ha sido la más destacada y marca la diferencia en esta categoría. El año que viene lo volveremos a intentar”.