Tras 40 días de travesía, el MV Hondius entraba este domingo a las 6.00 en el puerto de Granadilla de Abona, al sur de Tenerife. A bordo, 152 personas que han vivido en el crucero ante una gran expectación internacional un brote de la variante del Andes del hantavirus, con tres muertes hasta el momento. En tierra, autoridades políticas y más de 300 periodistas acreditados de 60 medios de comunicación, una operación de evacuación que ha implicado a 23 países y una cadena de polémicas y tensiones políticas que habían culminado apenas horas antes con el desplante del Gobierno canario. “Hoy es el día de hablar de orgullo de país”, ha resumido la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha calificado de “operación sin precedentes” el plan desplegado. “Es también el orgullo de la población canaria”, ha dicho García. “Estamos no solamente preparados, sino que la Organización Mundial de la Salud nos pone como ejemplo y nos pone como formadores de otros países”.
Hasta la tarde del domingo, todo el pasaje había permanecido asintomático. Pero ya fuera del barco, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha comunicado que uno de los cinco franceses repatriados presentó síntomas durante el vuelo de vuelta a París. En un mensaje en su cuenta de X, el mandatario ha afirmado que los cinco pasajeros franceses “han sido colocados inmediatamente en aislamiento estricto hasta nuevo aviso”. En España, sigue aislada en un hospital de Alicante una mujer que presentó síntomas tras compartir vuelo en Johannesburgo con una de las fallecidas por hantavirus. La primera PCR, que le hicieron el sábado, fue negativa; la segunda, del domingo, también. En el Hospital Clínic de Barcelona hay aislada otra mujer asintomática que también subió al mismo avión y cuya PCR dio negativo.
En total, 94 personas han abandonado este domingo el barco en Granadilla. La operación concluye el lunes con la salida y repatriación de los que faltan, salvo una parte de la tripulación que conducirá el crucero hasta Países Bajos.
Todavía era noche cerrada cuando el MV Hondius quedó fondeado en la dársena del muelle. Cuando el cielo empezó a teñirse de rosa, ya los drones y las patrulleras de la Guardia Civil y un helicóptero comenzaron a revolotear alrededor del barco. A las 9.40 hora local, ante la mirada ansiosa del mundo, comenzó la evacuación de los pasajeros. Siempre la misma operativa: subida a una barca, una travesía de unos cinco minutos hasta el puerto, breve triaje a pie de muelle bajo unas carpas blancas y, por último, un viaje de algo más de 10 minutos hasta el aeródromo de Tenerife Sur a bordo de los dos buses habilitados por la Unidad Militar de Emergencias (UME).
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Los primeros en abandonar el barco fueron los 14 españoles, que ya se encuentran confinados en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde esperarán las pruebas que confirmen si están libres de virus. “Les he dado la bienvenida a España”, ha explicado la ministra Mónica García en una de las comparecencias del día. “La mujer que ha actuado como portavoz nos ha dicho que tiene muchísimas ganas de llegar y que están muy agradecidos”, ha asegurado.
El Gómez Ulla ha activado los protocolos de atención a pacientes con enfermedades infecciosas, según ha asegurado el delegado de CSIF en el hospital, José García. En declaraciones en el exterior del centro médico, ha explicado que se ha desplegado un “protocolo bastante abierto” para dar atención a cualquier necesidad que presenten, informa Paola Mendoza. Si los pasajeros llegan sin síntomas, permanecerán en una planta específica habilitada únicamente para ellos, en régimen de cuarentena y bajo vigilancia. Si alguno presenta síntomas, pasarían a la planta que acogió en cuarentena a los 21 españoles repatriados de Wuhan en 2020 en los inicios de la pandemia de la covid.
Repostaje y avituallamiento
Tras los españoles, han abandonado el crucero los viajeros franceses, canadienses, holandeses, británicos, irlandeses, turcos.. Los últimos del domingo fueron los estadounidenses. Con estos 18 pasajeros, suman 94 las personas evacuadas de 19 nacionalidades. Este lunes por la tarde llegará el avión de Australia en el que viajarán seis personas. También partirá el de Países Bajos, que llevará a otras 18. El país es en parte responsable de estos viajeros porque el crucero es holandés. Quedarán así 34 personas en el barco.
Durante la mañana del lunes, en un descanso de las operaciones, se procederá al repostaje y al avituallamiento del barco en la misma dársena. La compañía Oceanwide, responsable del crucero, anunció el domingo que, tras finalizar las labores de desembarque de pasajeros, el buque repostaría en Santa Cruz de Tenerife, un extremo que negaron categóricamente desde Sanidad Exterior. Cuando acabe el operativo, el barco “se trasladará al puerto de Róterdam, en los Países Bajos, con los miembros de la tripulación restantes a bordo”, informó la empresa. El tiempo estimado de navegación hasta el próximo puerto es de unos cinco días.
La operación ha recibido el reconocimiento internacional. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha destacado desde el mismo puerto el liderazgo de España y Tenerife en la gestión de una crisis “muy bien” manejada. Recordó que el último fallecimiento se produjo el 2 de mayo y que las medidas tomadas desde entonces han contenido el brote, que ha dejado tres muertos. No se ha producido ningún contagio nuevo desde que se establecieron los protocolos de aislamiento, a la espera de la posible evolución del caso sospechoso detectado en Francia.
La ministra García, que dirigió la rueda de prensa en inglés para los medios internacionales, ha insistido en que el operativo ha funcionado “con absoluta seguridad para la población local”. Desde el Vaticano, el papa León XIV mencionó el Hondius en la oración del Regina Caeli dominical para agradecer la acogida de Canarias.
La propia ministra de Sanidad y el titular de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, han ensalzado el “éxito” de la operación y se han esforzado por pasar de puntillas sobre un sonado choque político con el Gobierno canario.
Pasada la medianoche del sábado, a apenas unas horas de la llegada del buque, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, había enviado a la ministra de Sanidad, Mónica García, un pantallazo de una búsqueda rápida con inteligencia artificial. En él, subrayada, una frase: “Las ratas son excelentes nadadoras”. El argumento de Clavijo era que no podía autorizar el fondeo del Hondius porque existía el riesgo de que, en caso de que hubiera roedores portadores del hantavirus en el barco, podrían saltar al mar, nadar hasta la costa y contagiar a los canarios. Los técnicos del ministerio respondieron con un informe que señala que el reservorio natural del virus de los Andes, la variedad presente en el MV Hondius, no son las ratas, sino el ratón colilargo patagónico, que no nada. Pero Clavijo anunció que no autorizaría el fondeo. A la 1.12, la directora general de la Marina Mercante firmó una resolución administrativa invocando el artículo 299 de la Ley de Puertos, que anuló el veto de Clavijo e impuso la entrada del barco. El Hondius entró en Granadilla seis horas después y la operación siguió su curso.
El MV Hondius pondrá el martes rumbo a Rotterdam con 30 tripulantes a bordo y con el cuerpo de la pasajera alemana que murió el 2 de mayo en mitad del Atlántico. Ha sido una crisis sin precedentes desde el punto de vista sanitario y político, que España se ha visto obligada moral y jurídicamente a afrontar, según ha defendido el Gobierno, para permitir la llegada del barco y sus pasajeros.