En un domingo de idas y venidas, aderezado con una interrupción de 20 minutos por lluvia cuando Sergio García volvía a estar en la cresta de la ola, el de Borriol acabó segundo en el LIV Golf de Virginia. El triunfo recayó en Lucas Herbert, el australiano que resistió el ataque final y atrapó de paso un billete para el USOpen. A Sergio le quedó, a pesar de la derrota de los Fireballs en el desempate, una sensación agradable, algo que no había disfrutado en todo el curso.
Se planteó un domingo ventoso y rematado con agua, nada que ver con el escenario excesivamente generoso del sábado. Sufrieron todos, menos Anthony Kim, el renacido golfista que con viento disfruta. Tiró un 62 de mérito y luego metió el putt que dio el título a los 4Aces frente a los Fireballs. (Resultados)
El torneo se resumía en el partido estelar porque Jon Rahm, el dominador del circuito estaba demasiado lejos. El de Barrika sufrió en los greenes una barbaridad hasta el desquicio. Pero empezó con un eagle y, de postre, en su decimosexto hoyo, dejó el primer albatros de su carrera. Así que ni tan mal para encarar el PGAla próxima semana.
El título estaba entre Herbert y Sergio, aunque DeChambeau, tercero al final, lanzó un tímido ataque justo cuando el australiano mostró el único momento de debilidad. Fue en el hoyo 9, un par 3, en el que el campeón se lió y cometió un doble bogey tras fallar el green. Sergio respondió con un gran putt y la diferencia, que era de cinco, se quedó a dos. Ya uno en el hoyo siguiente.
Parecía que estaban en dos dinámicas distintas, pero Herbert detuvo el golpe. Hizo un gran approach desde el anillo del green con la madera en el hoyo 11 y se serenó. Llevaba un año sin ganar un torneo, pero no le condicionó nada. Embocó dos birdies seguidos allí donde el de Borriol no pasó de pares y abrió la diferencia a tres.
No jugó el ‘playoff’
Parecía resuelto cuando García (70) cometió un bogey en el 13 y la distancia se amplió a cuatro, aunque un último impulso de Sergio —birdie en el 15- y un error de Herbert redujo a dos, con dos hoyos por jugarse antes del parón por el aguacero.
La vuelta, algo frío, no fue productiva para el capitán de los Fireballs, que incluso en el playoff cedió los honores a Puig y Ballester, víctimas de Detry y el fabuloso Kim.