La Ryder Cup, cuyas sedes ya están designadas hasta 2037, dificilmente vendrá alguna vez a Quail Hollow, en Charlotte, si uno mira el palmarés. A las cuatro victorias de Rory Mcilroy, a la del año pasado del austriaco Sepp Straka se sumó el domingo la de Kristoffer Reitan en el Truist Championship. El nórdico puso orden en una lista en la que de los cinco primeros, sólo Rickie Fowler no era europeo.
La victoria de Reitan, al que le une un vínculo con España porque es socio de Valderrama e íntimo amigo de Ángel Ayora, llegó a base de una remontada. Tiró 69 golpes y arruinó el sueño de Alex Fitzpatrick, que pretendía seguir con el mes fantástico de la familia. Matt y el hermano pequeño, que acabó cuatro (73), ganaron hace 15 días en Nueva Orleans por parejas y hace cinco Alex ganó en la India y tras el Masters, Matt el RBC Heritage. (Resultados)
Sobrino de una de las familias más ricas de Noruega, propietaria de varios supermercados en este país y algunos del Báltico, el joven viajaba con frecuencia en jet privado para entrenarse en la Costa del Sol. Antes de saltar al DP World Tour, en 2022, se tomó seis meses sabáticos quemado de este deporte, pero regresó y lo hizo con brillantez.
Hasta el Masters de Augusta, donde merodeó por la cabeza en la última jornada, llevaba un año discretísimo en el PGA Tour, pero la inercia cogida el año pasado en Europa, cuando ganó el Soudal y el Nedbank, lo que le proyectó a hacer las Américas le ha sido suficiente. Su irrupción fue antológica. En Bélgica ganó con un 62. A la semana siguiente, en Austria, fue segundo en otro domingo de antología con 60 golpes.
Se convierte en el segundo noruego en ganar en el PGA Tour tras Viktor Hovland. Y potencialmente es un golfista a vigilar para la siguiente edición de la Ryder Cup. Noruega, con 5,6 millones de habitantes, sigue sorprendiendo al mundo con su deporte.