No han sido solo las flores lo que ha inundado de color la ciudad, sino que el pintor Joaquín Vera nos ha traído con su … exposición en GlorietaUno (Ayuntamiento de Murcia) toda la alegría de la primavera. Su paleta cromática está usada con gran inteligencia, tanto para delimitar las formas como para inundarlas. A veces, como en Georges Rouault, un trazo negro define el objeto de la pintura; en otras, el color del trazo se libera en cualquier tipo de tonalidad. Su paleta va más allá del fauvismo, se transgreden todas las reglas. En el cuadro denominado ‘Chícamo’ –una composición horizontal de lo que intuimos como un pueblo amarillo con fondo de montaña–, de pronto una palmera rosa equilibra por completo el paisaje.

El artista hace un recorrido por pintores murcianos sobresalientes del siglo pasado, con intención de homenaje, de aprendizaje y respeto; nunca por imitación y siempre con el nuevo lenguaje creado por el propio Vera. Ha acompañado su obra con citas literarias –la mayoría de autores también del siglo XX españoles, y de algunos contemporáneos vivos de la Región de Murcia–, y fragmentos de pintores que escribieron sobre teoría pictórica.

Indudablemente el cuadro que nos llena de más admiración es un desnudo gris que emerge de un espacio rosa, de gran tamaño. Una mujer envuelta en sensualidad, que medita vuelta hacia el visitante, trasmitiéndonos melancolía.

Recomiendo a los lectores de LA VERDAD no perderse esta exposición bajo el título ‘Re-Lectio’.