La última radiografía del consumo de sustancias en España deja un dato que, en apariencia, podría interpretarse como positivo para la salud pública madrileña: solo el 9,3% de la población de 15 a 64 años en la comunidad autónoma reconoce haberse emborrachado en el último año, muy por debajo de …
La última radiografía del consumo de sustancias en España deja un dato que, en apariencia, podría interpretarse como positivo para la salud pública madrileña: solo el 9,3% de la población de 15 a 64 años en la comunidad autónoma reconoce haberse emborrachado en el último año, muy por debajo de la media nacional del 14,7%. Sin embargo, bajo esta cifra se esconde una realidad más compleja, en la que el consumo habitual de alcohol, cannabis y otras sustancias mantiene una presión constante sobre los servicios sanitarios y de tratamiento.
Según el Informe 2025 Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España elaborado por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), dependiente de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), la Comunidad de Madrid presenta un patrón diferenciado respecto a otras comunidades autónomas: menor prevalencia de episodios intensivos, pero una normalización del consumo que sigue siendo elevada.
En términos globales, el 93,9% de los madrileños de entre 15 y 64 años afirma haber consumido alcohol alguna vez en la vida, y un 73,5% lo ha hecho en el último año. Estas cifras sitúan a la comunidad en línea con el conjunto del país, evidenciando que el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más extendida, incluso por encima de cualquier droga ilegal.
Más consumo diario
Expertos en salud pública advierten de que el descenso en las borracheras no implica necesariamente una mejora del problema. Más bien al contrario, podría reflejar un cambio hacia patrones de consumo más frecuentes y socialmente aceptados. El informe señala que la Comunidad de Madrid mantiene, de media, un 60,6% de consumo de alcohol en los últimos 30 días, lo que apunta a un uso regular que, aunque menos visible, no está exento de riesgos.
En paralelo, el tabaco continúa siendo una de las principales preocupaciones. Un 22,3% de la población madrileña de 15 a 64 años fuma a diario, una cifra ligeramente inferior a la media nacional (25,8%), pero que sigue teniendo un impacto directo en la carga de enfermedad y mortalidad.
A ello se suma el consumo de cannabis, que en Madrid alcanza al 9,7% de la población entre 15 y 64 años en el último año. Aunque también se sitúa por debajo de la media nacional (12,6%), los especialistas subrayan que el inicio temprano y el aumento del consumo problemático entre jóvenes continúan siendo factores de riesgo relevantes.
Cocaína y policonsumo, un desafío clínico
Más allá de las sustancias legales, el informe apunta a una tendencia preocupante a nivel nacional que también impacta en la Comunidad de Madrid: el predominio de la cocaína en los tratamientos por drogodependencias. En 2023, esta sustancia representó el 50% de las admisiones a tratamiento en España, seguida del cannabis (26,1%) y los opioides (17,4%). La capital concentra una gran parte de estos casos, en gran medida por su densidad poblacional y su papel como núcleo urbano de referencia.
Por su parte, el policonsumo –la combinación de varias sustancias– se consolida como uno de los principales retos clínicos. Esta práctica complica los diagnósticos, incrementa los riesgos de urgencias hospitalarias y dificulta los procesos de desintoxicación.
Impacto en el sistema sanitario
El impacto de estos patrones afecta al sistema sanitario, que absorbe las consecuencias en forma de urgencias, ingresos hospitalarios y demandas de tratamiento. El informe destaca que en España se registraron 48.635 admisiones a tratamiento por drogas ilegales en 2023, lo que supone un incremento del 6% respecto al año anterior.
En la Comunidad de Madrid, donde la red asistencial combina recursos públicos y privados, los especialistas resaltan la importancia de intervenir de forma precoz. En este contexto, el trabajo que se realiza en cualquier centro de desintoxicación en Madrid se ha convertido en un elemento clave para frenar la progresión de los consumos problemáticos. Los pacientes no solo reciben tratamiento médico, sino también apoyo psicológico y seguimiento a largo plazo, aspectos fundamentales para evitar recaídas.
Acceder a tratamiento
Otro de los factores que más influye en la evolución de las adicciones es el acceso temprano a recursos especializados. Los profesionales coinciden en que la demora en iniciar tratamiento suele asociarse a peores pronósticos y mayor deterioro físico y mental.
En este sentido, el informe remarca la relevancia de los sistemas de información y de la red asistencial para abordar el problema desde una perspectiva integral. La coordinación entre servicios sanitarios, centros de tratamiento y programas de prevención resulta esencial para reducir la carga de enfermedad asociada al consumo de sustancias.
Actualmente, existen recursos accesibles para la población que buscan ofrecer atención especializada y personalizada, como los disponibles en centros especializados en tratamiento de adicciones –entre ellos Clínicas CITA–, donde se combinan enfoques médicos, terapéuticos y sociales.
Por lo tanto, este escenario obliga a reforzar las estrategias de prevención, mejorar el acceso a tratamiento y mantener una vigilancia epidemiológica constante, ya que la normalización del consumo es uno de los principales riesgos.