El TAV llegará antes de lo previsto a Bilbao. Si en un principio estaba previsto que la Alta Velocidad tuviera un apeadero temporal en Basauri mientras se construyera la estación soterrada de Abando, finalmente la parada término será la capital vizcaina. Para ello se habilitará una estación provisional en superficie, junto a la actual, en un proyecto que también permitirá reducir las afecciones al servicio de Cercanías y Larga Distancia, y que es «plenamente compatible» con la futura estación soterrada.
Así lo han anunciado este lunes, al término del encuentro de la comisión de seguimiento del proyecto el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca; el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, y la diputada general, Elixabete Etxanobe, que por primera vez ha tomado parte en la reunión tras decidir sumarse a la operación.
Las previsiones auguran un incremento muy importante de pasajeros entre las tres capitales de la CAV con la puesta en marcha de la Y vasca; se calcula que un 50% de los viajes que se realizarán cuando la Alta Velocidad esté plenamente instalada en Euskadi serán desplazamientos entre Bilbao, Gasteiz y Donostia. «No nos podemos permitir el lujo de no tener una solución de estaciones en cada una de las capitales«, ha reconocido el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano. En Gipuzkoa, los trabajos tanto en Donostia como en Irun están a punto de terminar, y en Gasteiz llegará en superficie de forma inicial. Bilbao era la única que no iba a contar con una parada cuando las obra del TAV estuvieran terminadas, sino que la estación provisional se preveía en Basauri hasta que se soterrara la estación de Abando, según el protocolo firmado en 2022.
La única capital sin estación
Ello suponía un hándicap importante: Bilbao iba a tener que esperar todavía varios años hasta ver llegar las unidades del TAV y los viajeros se iban a ver obligados a hacer un trasbordo para llegar hasta la capital vizcaina, un trastorno evidente. No solo eso: ese apeadero provisional reducía de forma significativa las frecuencias entre las tres capitales de Euskadi, al contar solo con cuatro puntos de estacionamiento, e iba a afectar, durante años, a las líneas de Cercanías C1, C2 y C3. «Era difícil apostar por un tren cada media hora como solicitaba el Gobierno Vasco porque cualquier retrasos rompía la cadencia de los trenes», ha explicado la directora general de Planificación, Estrategia y Proyectos de Adif, Montserrat Rallo. Por no hablar de los propios viajeros. «La accesibilidad a 20 metros de altura es compleja y todo el esfuerzo que había que hacer a nivel estructural para garantizar su protección lateral era realmente ardua». Todo ello en un clima de «incertidumbre, molestias y desconfianza sobre la llegada de la Alta Velocidad» a Bizkaia, según ha admitido Santano.
Un cúmulo de circunstancias que llevó a las instituciones a una profunda reflexión: ¿por qué desplazar a los viajeros en lugar de los elementos técnicos? Esos elementos técnicos son la base de mantenimiento que actualmente se encuentra junto a la estación de Abando, con 27 vías técnicas. Llevándola a Basauri, se liberan más de 40.000 metros cuadrados en los que poder habilitar una estación en superficie y provisional, a la que llegarán los trenes de alta velocidad hasta que se construya la soterrada.
Nuevo túnel
Para esa nueva estación provisional será necesario habilitar un nuevo desvío desde el túnel por el que entrará el TAV en Bilbao. Ese desdoblamiento se realizará a la altura de la rotonda por la que se entra a Juan de Garai desde la autopista A-8: mientras el del acceso soterrado sigue más o menos el trazado de esta calle, el nuevo se acercará ligeramente a Miribilla hasta salir a la superficie junto a la línea de Cercanías de Orduña. Ya a cielo abierto, llegará a la estación provisional en cuatro vías en una primera fase, que se ampliarán posteriormente a seis.
Bajo esa estación provisional, «se irán construyendo la losa, los muros pantallas y las pilas pilote que luego permitirán ir haciendo toda la excavación de soterramiento en mina, de forma que no haya ninguna afección externa ni a los ciudadanos ni a los viajeros«, ha explicado Rallo. Después, se podrá apuntalar la marquesina histórica y generar «el gran vacío que se produce debajo para toda la zona de aparcamientos y espacios que se relacionan con el vestíbulo de la sala de embarque, con los dos niveles de vías». En la primera, la -1, llegarán los trenes de Cercanías, mientras que los del TAV lo harán a la -2, con ocho vías, cuatro andenes y una vía de apartado. Hay que recordar que todas esas vías se situarán junto a la actual terminal; bajo las vías a las que hoy en día llegan los trenes de Cercanías y Larga y Media Distancia se habilitarán dos plantas de parking, otra para taxis y una cuarta para los vestuarios de las contratas. Por encima quedará el gran hall, que mantendrá la vidriera y la marquesina poniendo en valor su arquitectura y se convertirá en un «patio multimodal», conectando los servicios ferroviarios con el metro y los autobuses.
Soterramiento, objetivo prioritario
Todas las instituciones han puesto en valor la trascendencia de una decisión que han calificado de «histórica» y que mantiene como objetivo prioritario el soterramiento de la estación de Abando. «Se asegura la simultaneidad de su ejecución«, ha garantizado Santano.
Además, ha asegurado que esta solución, que va a resultar «más barata«, «no solo no va a retrasar la llegada soterrada de la alta velocidad a Bilbao, sino que la va a facilitar con menos afecciones en el desarrollo del proyecto definitivo, en especial para las líneas de Cercanías».
Las instituciones se han mostrado cautas respecto a las fechas en la que se pondrá en marcha esta nueva estación. «Lo que sí se garantiza es que cuando la Alta Velocidad esté terminada llegará a Bilbao», se ha excusado el secretario de Estado. «Cuando el nudo de Arkaute esté en marcha estaremos en condiciones de dar la fecha exacta«, se ha limitado a avanzar. Las últimas previsiones hablaban de 2030 como año para terminar de ejecutar todo el trazado de la Y vasca y, por tanto, para que pudieran empezar a circular las unidades.
Por su parte, Susana García Chueca ha asegurado que la decisión supone «un avance muy significativo para acercar la alta velocidad a Bilbao». «Ganamos un tiempo precioso sin comprometer el soterramiento de la estación objetivo, que se mantiene y llegará en una fase posterior, y sin menoscabar las oportunidades de movilidad de los vizcainos, cuya oferta se va a multiplicar en cantidad, pero sobre todo en calidad, con la llegada de la alta velocidad». La consejera ha dicho que el proyecto tiene que modificarse para adecuarse a la nueva realidad y «debemos dejar preparado el túnel para su entrada soterrada«, por lo que trabajan «desde ya en la bifurcación que dará entrada a la alta velocidad de forma provisional en superficie».
Por último, Juan Mari Aburto ha señalado que la llegada del TAV «cambiará radicalmente la fisonomía del centro de la villa» y ha recordado que «con la desaparición de la trinchera de las vías de ferrocarril la ciudad liberará un espacio de 130.000 metros cuadrados destinados a un gran parque, nuevos equipamientos, espacios culturales, construcción de nuevas viviendas y actividad económica. Será un espacio increíble de oportunidades, para vivir, pasear, trabajar y disfrutar».