“Fue una fiesta”, resumió Mariano Malmierca, presidente del Jockey Club, todavía atravesado por la intensidad organizativa que demandó el torneo. Y no exagera. El certamen volvió a disputarse en su sede tradicional luego de un importante trabajo de reacondicionamiento en la cancha y el balance, apenas un día después del cierre, aparece como altamente positivo.