Madrid

Dentro de apenas unos días, concretamente el próximo 15 de mayo, Madrid celebra las fiestas de San Isidro. Una efeméride muy especial en la que los chulapos y chulapas salen a la calle para celebrar la fiesta más castiza de la capital. Sobre ella hemos hablado en el último programa del Si Amanece nos vamos de la Cadena SER, donde la experta en tendencias y moda Rosa Moreno ha recorrido la historia de esta fiesta y sus vestimentas tradicionales. Porque las fiestas de San Isidro traen de vuelta el traje de chulapo, con esa gorra tan característica, y también el traje de chulapa y algunos complementos como el icónico mantón de Manila.

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Una festividad en la que también tienen mucho que decir los claveles y el lenguaje detrás de los mismos porque, tal y como nos ha contado Rosa Moreno, eran el código secreto para ligar en la verbena: «El lenguaje de los claveles es muy bonito. Puede que ahora esté un poquito obsoleto, pero antes se utilizaban con un sentido muy claro». Después de explicar que esta flor siempre ha estado muy vinculada a la verbena madrileña, Rosa Moreno ha dado a conocer que se llegó a utilizar como una forma para demostrar tu disponibilidad amorosa al resto: «Era algo muy fino».

El código de los hombres en San Isidro

En el caso de los hombres, solían llevar un clavel de color rojo sobre la solapa con la intención de demostrar su bravura, su aguerrimiento y sus ganas de conquistar: «Vamos a decir que llevaban el clavel para demostrar su sangre caliente. Hay que recordar que era como el Tinder de la época». Entonces, los hombres podían demostrar que tenían ganas de enamorarse colocándose esta flor de color rojo sobre la solapa.

El código de las mujeres era todavía más sofisticado: «Las chulapas tenían otro código. Los hombres van todos con un clavel rojo y ya está. Pero las mujeres tenían varias opciones. El traje de chulapa se lleva históricamente con un pañuelo en la cabeza y un moño bajo. Entonces, en la parte de arriba del pañuelo solían colocarse dos claveles». Y es aquí donde las mujeres podían demostrar sus intenciones: «Dos claveles blancos simbolizaban que la mujer que los llevaba era soltera y dos claveles rojos que estaba casada».

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El código de las mujeres en San Isidro

También podría darse el caso, probablemente, de que más de una llevara un color que no le correspondiera simplemente por no tener que aguantar al pesado de turno, pero el planteamiento inicial era ese. A estas dos configuraciones había que añadirles una tercera que pasaba por llevar un clavel de color rojo y otro de color blanco: «Eso significaba que la mujer estaba comprometida. Y luego ese compromiso ya podía tener la gradación que quisiera».

Fiestas tradicionales

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Por último, nuestra experta en moda nos explica que también había quienes llevaban claveles rosas a las fiestas. Pero estas eran las más jóvenes o aquellas que, tal y como se decía por aquel entonces, no estaban en edad de merecer. Por lo tanto, los claveles decían mucho de cada persona. Una tradición que se ha ido transformando con el paso de los años hasta la actualidad, donde hubo quien ponía una piña del revés en el Mercadona para intentar encontrar el amor.