Con 90 nuevos casos al año, Castilla y León es una de las comunidades en las que la tasa de infecciones por VIH es «más baja». Sus 3,76 casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes reflejan una «tendencia descendente» que también … existe en España, con 3.300 nuevos pacientes anuales, pero que no ha permitido aún al país cumplir con los objetivos de reducción marcados por la Organización Mundial de Salud.
«Sigue siendo un problema de salud pública, aunque ya no sea una situación de emergencia», ha subrayado este lunes la directora del Plan Nacional sobre el Sida, Julia del Amo, en la inauguración del congreso nacional sobre esta enfermedad en Valladolid, donde ha indicado que existe, además, «preocupación» por el «crecimiento de las infecciones de transmisión sexual entre jóvenes».
En el caso del VIH, la mitad de los contagios registrados son «diagnósticos tardíos». Es decir, «son casos antiguos» que salen a la luz más tarde y que llevan años padeciendo esta infección sin saberlo.
De ahí la importancia de una detección «precoz», ha subrayado, ya que la demora implica un peor pronóstico y también más riesgo en la transmisión. Esas proporciones son similares en España y en Castilla y León, ha contado la representante del Ministerio de Sanidad, quien ha subrayado también que el 50 por ciento de los contagios se producen entre los «nacidos fuera de España», con pacientes con origen principalmente en América Latina, seguido por África subsahariana. Además, ha explicado que el 60 por ciento se produce en hombres «adultos jóvenes» que tienen sexo con otros hombres con una media de edad de 35 años.
Por ello, ha destacado la importancia de hacer hincapié en la prevención y de prestar atención a los «nichos» que podrían implicar que, «pese a que se está mejorando«, la situación pueda llegar a ser «peor en cinco años».
En ese mismo sentido, ha subrayado que es clave centrarse en esos colectivos y el «mensaje de la equidad» para que «todo el mundo pueda hacerse las pruebas y pueda tener un tratamiento», ya que se ha demostrado que los casos que tienen medicación y «no son detectables» no pueden contagiar.
Y es que, según Del Amo, existen «barreras estructurales» del sistema sanitario en algunas comunidades autónomas que impiden el acceso a pruebas o tratamientos a inmigrantes no regulares, «pese a que hay un decreto que lo permite» y «eso para las enfermedades infecciosas es crucial».
«No entiende de fronteras»
La directora del Plan Nacional sobre Sida ha considerado que hay ejemplos en la Comunidad de Madrid, «no en toda la región, porque hay profesionales y redes comunitarias de activistas» que trabajan en ello, y también hay «elementos mejorables en toda España«, incluido »Castilla y León, por lo que nos ha trasladado la sociedad civil». Así, ha asegurado que desde entidades del Tercer Sector les han «reportado casos» en los que «en personas sin papeles no se ha procedido de forma ágil al seguimiento».
En esa misma línea, el presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida), Pablo Ryan, ha explicado que el VIH «no entiende de fronteras ni de barreras administrativas», antes de insistir en que la prevención se debe «enfocar», entre otros colectivos, en ese.
Eso será esencial para acercarse a los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud a partir de 2030, que exige un 95 por ciento de casos diagnosticados, el mismo porcentaje de personas con tratamiento y que esa misma cifra pasen a ser «no detectables». En 2022, España llegaba al 92,5 por ciento, el 97 y el 90,5, respectivamente.
El también especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid ha destacado, además, el trabajo de las ONG en este área, donde es común que el apartado clínico y el social trabajan de forma «unida y conjunta» y son el «termómetro» de cómo está la situación en cada una de las comunidades autónomas. «Tienen un papel fundamental en cuanto a información y acompañamiento, pero la asistencia sanitaria siempre se presta en centro de salud y hospitales», ha concretado, sobre una infección que vive ahora un «momento muy relevante».
«Hoy en día hay tratamientos muy eficaces, estrategias de prevención o diagnósticos más rápidos que eran antes impensables», ha considerado, pero ha insistido en que quedan aún por delante «retos» importantes como «el diagnóstico tardío, el incremento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en la población más joven, así como que el «enfoque» asistencial vire hacia la «equidad, la cercanía y la empatía» o terminar con el «estigma» que siguen padeciendo los enfermos con sida.
Precisamente, ambos expertos han subrayado que existe «preocupación» por ese aumento de las ITS en la población joven. Se trata de un ascenso que se ha producido en España, Europa y «en todo el mundo», ha explicado Julia Del Amo, quien ha fechado esta tendencia desde «hace quince o veinte años», con una subida «muy marcada» a partir de 2020 a raíz de la pandemia de Covid.
En concreto, Castilla y León registró en 2024, último año con datos oficiales cerrados, 394 casos de gonorrea, con una tasa de 16,5 por 100.000 habitantes; 300 de sífilis (13 por cada 100.000 habitantes) y 389 de clamidia (16 por cada 100.000). Todas ellas por debajo de las nacionales.
Una evolución que se debe a un «cambio social en la manera de relacionarse», ha indicado la especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Nuria Espinosa, para quien la tecnología y la forma de interactuar en determinadas plataformas también ha podido tener que ver. «El número de relaciones de riesgo ha aumentado», ha manifestado, a lo que hay que unir la «desinformación» y la falta de «educación sexual» en las edades más tempranas. «Es clave para una sexualidad plena, pero también saludable», ha concluido Pablo Ryan.
