Júlia Solans estudió diseño gráfico en IDEP en 2004 y, casi veinte años después, ha vuelto a cursar un grado para obtener una titulación oficial en Diseño Gráfico y Creación Digital por la UOC. En su caso, la falta de reconocimiento de los estudios previos no le impidió desarrollar una trayectoria profesional como ilustradora y diseñadora, pero sí le cerró el acceso a oposiciones, convocatorias públicas y determinadas opciones vinculadas a la docencia. Su testimonio retrata el absurdo de una transición académica que dejó a toda una generación de profesionales del diseño con estudios, experiencia y portafolio, pero sin una equivalencia administrativa acorde a su trayectoria.
![]()
Soy Júlia Solans, ilustradora y diseñadora gráfica por partida doble. Primero, me formé en la escuela IDEP de Barcelona (allá en 2004) y este 2026 -casi 20 años más tarde- me he graduado (¡por fin!) en la UOC en diseño gráfico y creación digital. Ya tengo un título oficial.
Tomar la decisión de volver a estudiar diseño era algo que me ponía de muy mal humor. Dudé mucho sobre qué me convenía más: estudiar un grado en otra disciplina o volver a cursar diseño otra vez. Sin embargo, cuando me matriculé en la UOC el grado todavía era de 3 años (y no de 4 como ahora, porque entretanto ha vuelto a sufrir otra reforma) y además tenía la posibilidad de convalidar mi experiencia profesional (¡que no mis estudios previos!). Técnicamente, si tomaba esa decisión, dejaba la carrera en unos dos años aproximadamente. La realidad es que he tardado cinco años en terminarla.
¿La he disfrutado? Sí, mucho. ¿Era necesario? En absoluto. ¿Me servirá de algo tener un grado? Espero que sí. ¿Me he dejado un montón de dinero? ¡Correctoooo!
¿Qué ha supuesto en tu trayectoria profesional no tener reconocida hoy una titulación equivalente al grado?
Ha supuesto, sobre todo, mucha frustración.
En IDEP me diplomé justo un año después de que entrara el plan Bolonia. Es decir: el curso inmediatamente inferior al mío ya iba a tener un título oficial. Y la escuela, además, no ofrecía curso puente como sí hicieron otras escuelas. El problema era que esos cursos puente solo podías cursarlos en centros que reconocieran los estudios previos y, además, en la misma escuela donde habías estudiado. Así que mis opciones eran bastante simples: quedarme con un diploma sin reconocimiento oficial.
En los inicios de mi trayectoria profesional, allá por 2007, no supuso gran cosa. Nunca me pidieron ninguna titulación oficial para trabajar en agencias o estudios, pues valoraban mi experiencia, mi trayectoria y mi portafolio. Pero con el tiempo sí empecé a quedarme fuera de ciertas oportunidades laborales, sobre todo de aquellas que requerían un grado: oposiciones, trabajos institucionales dentro de la categoría de graduados/licenciados o determinadas opciones relacionadas con la docencia. El año pasado, sin ir más lejos, se abrieron plazas para profesorado en escuelas públicas de diseño y no me pude presentar.
¿Lo peor? Que con el grado tampoco termina el asunto: ahora debería cursar el Máster en Formación del Profesorado.

¿En qué momentos concretos has notado más las consecuencias de esa falta de reconocimiento?
Principalmente, lo he sentido como un rechazo bastante absurdo. El diseño es una disciplina que necesita, sobre todo, práctica. Encuentro cierta lógica en exigir los títulos “correctos” si quieres hacer carrera académica o universitaria, pero para la docencia yo valoro mucho más a un profesional con experiencia y trayectoria independientemente de su titulación.
Me he encontrado con situaciones que rozaban lo contradictorio: profesores dando clase en escuelas oficiales de diseño simplemente porque tenían un grado en otra disciplina y eso les permitía cumplir con la normativa, aunque quizá no tuvieran una trayectoria profesional especialmente vinculada al diseño.
¿Ha habido alguna situación especialmente significativa en la que te hayan cerrado una puerta, te hayan excluido de un proceso o hayas tenido peores condiciones por no contar con una titulación reconocida como grado?
Afortunadamente, he podido mantener mi pequeño estudio a lo largo de estos años y los clientes nunca me han pedido una titulación oficial. 🙂
Sin embargo, el mundo del diseño ha pasado por varias crisis fuertes (y vendrán más) y en ocasiones muchos profesionales hemos necesitado buscar alternativas laborales o complementar nuestra práctica con otros trabajos (porque recordemos que la profesión es, también, precaria)
Ahí es donde realmente notas el problema. Porque, sin un reconocimiento oficial de los estudios de diseño, administrativamente tu titulación pasa a ser la del bachillerato. Y eso te deja automáticamente fuera de determinados procesos, oposiciones o convocatorias públicas, independientemente de la experiencia profesional que tengas detrás.

¿Qué le dirías hoy a las instituciones, escuelas y responsables del sector que no han resuelto este problema? ¿Qué solución te parecería razonable hoy?
Creo que, sobre todo, hay que exigir a la administración que subsane esta desigualdad. Toda una generación de diseñadores y diseñadoras quedamos atrapados en un vacío administrativo bastante absurdo: profesionales con estudios, experiencia y trayectoria, pero sin un reconocimiento oficial equivalente.
El plan Bolonia fue bastante caótico y, en mi caso, lo he sufrido en distintas etapas: en BUP, en la universidad (con estudios previos que no terminé) y también en diseño. Siempre he tenido la sensación de ir llegando justo antes o justo después del sistema “correcto”. Ha sido una especie de losa burocrática que me ha acompañado toda la vida académica y profesional. 🙂
Creo que la solución razonable sería crear mecanismos reales de reconocimiento para quienes estudiamos durante esa transición: procesos de homologación, pasarelas accesibles o validaciones basadas también en la experiencia profesional. Porque volver a cursar una carrera entera después de 15 o 20 años trabajando en el sector no siempre tiene mucho sentido.