Éxito rotundo en la primera salida a Bolsa del año en España. La ingeniería asturiana TSK ha decidido fijar en 5,05 euros por acción el precio con el que se estrenará este miércoles, el máximo de la horquilla de precios establecida en el folleto aprobado la semana pasada por la CNMV. De entrada, su capitalización se situará en 582 millones de euros, con la posibilidad de captar 22,5 millones adicionales si se amplía el tamaño de la operación, como se prevé en la documentación registrada en el supervisor. El estreno será el miércoles 13 de mayo y se esperan importantes subidas tras lograr una demanda de cuatro veces el tamaño de la oferta al precio máximo de la banda de precios.

El interés de los inversores ha sido máximo. Las reuniones con el grupo presidido por Sabino García Vallina y sus bancos han sido exitosas. Antes de arrancar la Oferta Pública de Suscripción (OPS) de forma oficial, varios inversores habían asegurado el 40% de los 150 millones de euros, el mínimo fijado para la ampliación. Esta acogida contrasta con la oleada de suspensiones de salidas a Bolsa en el resto del mundo.

Entre los inversores ancla se encuentran Amundi, la mayor gestora de activos de Europa; Amundsen, especializada en activos industriales y transición energética; DNB Asset Management, la división de gestión de activos del principal grupo financiero de Noruega; la gestora británica Janus Henderson y la gestora Waterside AM. La decisión de seguir adelante con la operación se produjo justo después de que Digi renunciara a su estreno en el parqué debido a la inestabilidad geopolítica.

Los coordinadores de la transacción son el Santander y CaixaBank, y también están contratados Banca March, que además es el asesor financiero de la compañía, JB Capital y Alantra. Hogan Lovells y J&A Garrigues se encargan de los asuntos legales. La credibilidad de la compañía ante los inversores es máxima, después de que hayan comprobado con sus propios ojos el plan de negocio y las cuentas de 2025.

Las fuentes financieras consultadas señalan que una buena parte de los inversores interesados en entrar en TSK se han quedado fuera de la operación, de manera que el escenario central es que la compañía se estrene en el mercado con subidas respecto al precio de colocación. Un analista que sigue el sector considera que la empresa es una pequeña joya de la ingeniería española y que esta idea ha calado entre los inversores. La compañía ha anticipado que seguirá reinvirtiendo sus beneficios en el desarrollo del negocio, de manera que en los próximos tres años no repartirá dividendos. Pasado ese plazo, analizará si fija una política de retribución al accionista.

La mayor parte del capital seguirá estando en manos de los accionistas de control, la familia García Vallina. Sabino García Vallina, fundador y presidente del grupo, cuenta con el 84% del capital y se quedará con entorno al 60%. La compañía señaló a la CNMV que la operación permitirá a TSK reforzar su capital social y aumentar su flexibilidad financiera, de manera que mejorará sus indicadores de apalancamiento, favoreciendo una mayor conversión del resultado de explotación en beneficios netos y permitiéndole beneficiarse de condiciones de financiación más favorables en los acuerdos actuales y futuros.

La transacción respalda su plan de negocio, que prevé generar más de 4.000 millones de euros en ingresos entre 2025 y 2028. La valoración de la empresa se situará, de entrada, entre Miquel y Costas, que capitaliza 560 millones de euros, y Ence, con 600 millones, ambas fuera del Ibex 35. Además, el Santander, coordinador global de la operación junto con CaixaBank, se guarda la posibilidad de ampliar la operación en unos 22,5 millones de euros extra, lo que supondría una capitalización de unos 605 millones.

La cartera de proyectos ya firmados de TSK alcanza los 1.300 millones de euros, después de que el año pasado su facturación alcanzara los 1.034 millones, con una ligera subida frente a la de 2024, y su beneficio bruto de explotación (ebitda) creció un 37%, hasta los 99,7 millones. Dispone además de otras armas que blindarán sus resultados de cara al futuro inmediato, como acuerdos preferentes suscritos con clientes energéticos e industriales globales por valor aproximado de 3.700 millones de euros, donde ya se encuentra realizando trabajos de diseño e ingeniería.

Su margen de ebitda, foco de atención del mercado, también creció, hasta el 9,6%, 2,5 puntos porcentuales más que el ejercicio anterior. Su beneficio neto creció un 64%, hasta 32 millones. La intención de la compañía que capitanea como consejero delegado Joaquín García Rico es dedicar el capital que obtenga a financiar su plan estratégico hasta 2027, que concentra en los segmentos mencionados.

TSK dará el salto al parqué después de que el año pasado solo se produjeran dos ofertas públicas de venta (OPV) en el mercado español, la de HBX en febrero y la de Cirsa en julio. A ellas se sumó Izertis, que logró dar el salto de BME Growth al mercado continuo, igual movimiento que hizo Arteche el pasado 2 de febrero.