El viaje de Martín Landaluce en Roma está siendo toda una experiencia. Llegó a la capital italiana como «top 100», pero perdió ante el italiano Andrea Pelegrino, el próximo rival de Sinner, y se quedó fuera del cuadro principal… fue cosa de horas. Recibió una llamada de la organización y entró directamente en la segunda ronda gracias a la baja del monegasco Valentin Vacherot. Debutó ante un clásico como Marin Cilic y despachó al croata con un doble 6-4. En tercera ronda le esperaba uno de los miembros de la legión de italianos que pululan por el torneo. En un ambiente cercano al de la Copa Davis liquidó a Mattia Bellucci por 6-4 y 6-3 en una hora y cuarenta y siete minutos.
El partido fue claramente dominado por el madrileño y el italiano incluso llegó a desquiciarse y estrelló su raqueta contra el suelo. Landaluce se ha asegurado un lugar en el «top 80» con su presencia en octavos y se convierte en el sexto jugador de la historia del torneo que procediendo de la repesca se cuela entre los 16 mejores.
Sin llegar a la explosión de Jódar, Landaluce, nacido en Madrid en 2006 y formado como Rafa en el Club de Tenis Chamartín, está teniendo un impacto notable en su primer año real en profesionales. En marzo firmó el mejor resultado de su carrera al alcanzar los cuartos de final del Masters 1.000 de Miami con lo que fue el primer jugador nacido a partir de 2006 que alcanza esa ronda en un torneo de esta categoría.
En Roma es la primera vez que se cuela en los octavos de un Masters 1.000 sobre tierra batida. Ahora le espera el serbio Hamad Medjedovic, número 67 del mundo. Y Martín es ambicioso y optimista: «Tengo un buen partido por delante, estoy sano, estoy físicamente fuerte, mentalmente fuerte y jugando muy bien, así que veo muy posible poder estar en cuartos de final».
El partido, tal y como le sucedió a Jódar el domingo, fue todo un aprendizaje porque tuvo que enfrentarse a una grada abiertamente hóstil. «He jugado muchos partidos con la gente en contra. Es verdad que hoy había mucha gente y había mucho ruido. En los segundos saques a veces te silban, pero vamos que es lo más normal del mundo. Yo estoy concentrado, intento pensar que esos ánimos van hacia mí y así lo aprovecho», aseguró.
Landaluce y Jódar son los dos únicos españoles que quedan en el torneo después de la derrota de Davidovich, doble 6-4 ante Rublev, y a la espera del duelo de Pablo Llamas con Medvedev.
El que no da tregua es Jannik Sinner en busca del único Masters 1.000 que falta en su palmarés. El italiano acabó con el australiano Popyrin en 62 minutos, cedió sólo un par de juegos en el primer set y en todo el partido perdió nueve puntos con su servicio. Su siguiente rival será un compatriota de 29 años y 155 del mundo, Andrea Pelegrino. El de San Cándido ya acumula 30 victorias seguidas en Masters 1.000 después de levantar el título en París, Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid.