El Club Baloncesto Ciudad de Valladolid, tras el ‘no ascenso’, ya trabaja conjugando en tiempo de futuro. Para algunos, para muchos, vistos los antecedentes y la trayectoria del club en las últimas campañas, no deja de ser una nueva, la enésima huida hacia adelante. Más promesas de cambios, de vueltas de tuerca con el objetivo de mejorar lo presente. Así, cada año.

Muestra de desolación en el banquillo del UEMC Baloncesto Valladolid tras la eliminación.

Con la temporada ya finiquitada a las primeras de cambio tras la sorprendente eliminación en el primer cruce de los playoffs de ascenso ante el Basket Llíria que ha supuesto el correspondiente ahorro salarial, sin duda mejor y casi único aval en la caja del ‘haber’, el club, con David Barrio a los mandos y con plenos poderes, ya se ha puesto a trabajar con vistas a la próxima campaña. Y no solo de cara a la confección de la primera plantilla, que contará con cuatro vallisoletanos en sus filas, los ya renovados Pablo Martín y Juan García-Abril, el fichaje de Jorge Martínez desvelado por este periódico procedente de Palma de Primera FEB y la ascensión con ficha ‘profesional’ (entre comillas) del jugador del filial Enrique Gutiérrez O’Callaghan, que ocupará la 12ª ficha de la primera plantilla siempre que se pueda solucionar su planificación de estudios con la Universidad.

Los poderes y el pensamiento de David Barrio también se trasladará por primera vez en la historia del club a la cantera. A propuesta del entrenador el club ha creado una ‘Comisión Deportiva’ de trabajo formada por cuatro personas: el propio David Barrio, su ayudante en el primer equipo Álvaro Díaz, David Enciso como jefe de cantera, que seguirá desarrollando su labor pese a la rumorología interesada de su presunta salida, y Alberto Flores, que también mantendrá su cargo como responsable de los equipos de Escuela.

La desaparición de la figura de director deportivo tras la salida del Club de Pepe Catalina, dejó la responsabilidad en manos de Paco González, Mike Hansen y David Barrio. El primero fue un fiasco y un engaño y el segundo dio un paso a un lado por voluntad propia por asuntos de trabajo, dejando plenos poderes y autoridad única a Barrio, que busca dar una vuelta de tuerca en una cantera con más oscuros que claros, con un único título autonómico (infantil) y un subcampeonato (junior) y que pierde anualmente más de 16.000 euros, según confiesan fuentes del Club.

Y todo sin olvidar el descalabro de un equipo filial engañado y abandonado a su suerte que descendió a falta de cinco jornadas y que acabó último de su grupo. Esta vivencia ha provocado que la nueva comisión deportiva del Club, en consonancia con la directiva, haya decidido no solicitar plaza en tercera FEB, dejando su filial en la Primera Nacional.