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El primer motor industrial que quema hidrógeno mezclado con gas natural ya está en el mercado, y lo ha lanzado Kawasaki sin necesidad de cambiar ni una tubería de la red existente.

La rebaja de emisiones que consigue este motor al usar solo un 30% de hidrógeno equivale a eliminar del mapa las emisiones anuales de cientos de coches — y eso sin tocar la infraestructura.

Si tu empresa o sector industrial tiene por delante una factura millonaria para descarbonizarse, esta tecnología cambia completamente el cálculo: la transición puede empezar hoy, por partes, y sin parar la planta.

Y la clave que lo hace todavía más interesante está en cómo el motor ajusta solo el porcentaje de hidrógeno según el precio del mercado en cada momento.

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En el mundo del automóvil hay una clara transición hacia el eléctrico. Los mundos han cambiado y toca actualizarse. Pero la presencia de nuevas energías alternativas no afecta solo al mundo del motor y poco a poco hogares e industria tendrán que ir modificando sus infraestructuras para realizar la transición energética. Son muchos los expertos que apuntan a que el futuro está en el hidrógeno y, como no, desde Asia han dado un paso al frente para que sea más una realidad.

Japón acaba de poner a la venta el primer motor de gas comercial del mundo capaz de quemar hasta un 30% de hidrógeno mezclado con gas natural sin necesidad de cambiar ni una sola tubería, depósito ni punto de la red de gas existente. La multinacional Kawasaki Heavy Industries lanzó al mercado el 30 de septiembre de 2025 su serie KG-class de 8 MW, y ya está disponible para fábricas, centros de datos e instalaciones industriales que quieran descarbonizarse sin reformar toda su infraestructura.

Lo importante de este avance es que se responde a la pregunta que se hacía la industria en el camino hacia la descarbonización que no era otra que cómo reducir emisiones, pero sin tener que invertir millones en cambiar toda la red de infraestructuras.

Un motor que se adapta a tu red

Y es que seamos sinceros, lo que más pereza nos da a todos de adaptarnos a energías renovables y menos contaminantes es la inversión que hay que hacer y que nos afecte al bolsillo. Por eso, este nuevo motor desarrollado por Kawasaki tiene entre sus máximos puntos fuertes que se adapta a tu red y no al revés. Es decir, no requiere de una gran inversión ya que la infraestructura con la que ya cuenta la industria vale para esta nueva tecnología.

Encaja en los modelos KG-18-T existentes sin modificar la infraestructura de gas. Es decir, una empresa que ya tenga un motor de gas de Kawasaki de esa serie puede empezar a inyectar hidrógeno en la misma tubería, con el mismo depósito y la misma red, y el motor ajustará automáticamente la combustión.

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Ryuichi Yokoi, ingeniero jefe del proyecto en Kawasaki, explicó durante las pruebas en Kobe: «El objetivo era crear un motor que no obligara al cliente a elegir entre invertir en infraestructura nueva o seguir contaminando. La solución estaba en adaptar la combustión, no las tuberías»

Además, mirando también al bolsillo, se puede hacer una transición poco a poco. El porcentaje de hidrógeno en la mezcla se puede regular en marcha, desde el 5% hasta el 30% según la disponibilidad y el precio del hidrógeno. Es decir, hoy con 5%, mañana con 15% y cuando el hidrógeno verde sea más barato, subir al 30% sin parar la planta.

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Menos CO₂: 1.150 toneladas anuales menos

La reducción de emisiones es otro punto fuerte de este nuevo motor y los números hablan por sí solos. Al quemar una mezcla con 30% de hidrógeno en volumen, el motor emite unas 1.150 toneladas menos de CO₂ al año en comparación con funcionar exclusivamente con gas natural. Esa cifra equivale aproximadamente a las emisiones anuales de 420 hogares en Reino Unido o España.

No desaparecen las emisiones ya que seguimos usando gas natural, pero es un primer paso que ya está aquí sin tener que esperar a poder funcionar con hidrógeno puro al 100%. Además, es importante tener en cuenta que el motor no requiere hidrógeno verde puro de alta pureza. Puede funcionar con hidrógeno de distintas calidades (verde, azul, gris o naranja) lo que facilita aún más su implantación dada la flexibilidad con el suministro.

Seguridad y control: sensores de hidrógeno

Uno de los puntos débiles el hidrógeno y que puede hacer dudar a muchos, es que tiene tendencia a fugarse y además cuenta con un amplio rango de inflamabilidad. Kawasaki ha instalado sensores de hidrógeno avanzados a lo largo de toda la ruta del combustible: desde la entrada del depósito, pasando por las tuberías, hasta la cámara de combustión. Si se detecta una fuga, el sistema reduce automáticamente la presión o corta el suministro. Un gesto que aporta seguridad y confianza en esta nueva instalación.

Ya a la venta

El motor está ya a la venta, y los primeros compradores no tendrán que esperar años para instalarlo. Kawasaki ha diseñado la KG-class (de 8 MW) para aplicaciones de cogeneración (electricidad + calor) y como grupo electrógeno de base para industrias con gran consumo energético.

Apuntan a mercados como plantas químicas y petroquímicas, fábricas de automoción, centros de datos y hospitales y campus industriales.

Los ingenieros japoneses han puesto en el mercado una solución que funciona con los tubos que ya están puestos demostrando que el hidrógeno no es el futuro, es el ahora. Además de confirmar que en Asia siguen yendo varios pasos por delante de Europa que lleva años subvencionando proyectos piloto de hidrógeno verde puro.