La presencia del MV Hondius en Granadilla de Abona durante más de 36 horas generó fricciones entre el Gobierno de España y el de Canarias la madrugada del sábado al domingo. Fernando Clavijo avisó al Estado que no autorizaría el fondeo si, como les habían … informado y ha acabado ocurriendo, el barco permanecía en la isla más de 36 horas. El presidente autonómico justificó su decisión en que los fuertes vientos alisios que se preveían para la jornada del lunes podían dificultar la evacuación, como finalmente ha pasado, obligando al buque a atracar en el puerto, una línea roja que había puesto la administración canaria.

La preocupación en el gabinete de Clavijo con la solución final es total. Antes de empezar la maniobra, según ha avanzado ABC y posteriormente ha confirmado el propio presidente en sus redes sociales, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha llamado al mandatario regional para informarle de la decisión. Una salida que Fernando Clavijo ha aceptado con cierta resignación, pero con la voluntad que ello permitiera que «el barco abandonase Canarias rumbo a Róterdam lo más pronto posible». Finalmente la salida del buque, que estaba prevista para las siete de la tarde, se demoró ligeramente por culpa de ese cambio de última hora.

En el Ejecutivo de Clavijo, según ha podido saber este periódico, hay malestar con el enésimo incumplimiento en todo este operativo. Fuentes del Gobierno regional recuerdan que lo ocurrido este lunes en las instalaciones portuarias de Granadilla de Abona se sabía que iba a ocurrir y que el Ministerio de Sanidad, que dirige Mónica García, desoyó sus recomendaciones y las de los técnicos de la administración autonómica. «Es justo lo que avisamos y no nos hicieron caso» relatan a este periódico fuentes del Ejecutivo canario.

La repatriación en aviones

La presencia del crucero infectado con hantavirus en el puerto de Granadilla de Abona tiene que ver con la falta de aviones para ejecutar la repatriación de todos los viajeros que iban a bordo. Australia se había comprometido a mandar un avión al aeropuerto de Tenerife Sur paraE evacuar a sus cinco ciudadanos, por eso el Ministerio de Sanidad optó por prolongar la autorización de fondeo. Pero finalmente Australia no mandó ese avión y la salida de estos ciudadanos , un total de 24, contando los que había también de otras nacionalidades y cuyos países no iban a mandar aviones desde buen inicio, se tuvo que realizar con dos aeronaves que fletó el Gobierno de Países Bajos.

Justo eso, que fueran aeronaves holandesas, de donde tiene bandera el buque, o que algunos de ellos se marchasen en el avión del Ejército español hasta Torrejón de Ardoz y esperasen en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, era lo que proponía Canarias para llegar a un acuerdo que contase con su beneplácito para que el fondeo durase únicamente doce horas durante la jornada del domingo. Moncloa se negó, pese a que los aviones español y holandés abandonaron Tenerife con una ocupación inferior al 20 por ciento de las plazas disponibles.