El PSOE empieza a poner en marcha la maquinaria electoral para el ciclo de 2027, cuando coincidirán las elecciones generales, autonómicas y municipales. La cita llega en un momento de máxima tensión interna para los socialistas, golpeados en los últimos meses por el juicio del caso mascarillas, el desgaste del Gobierno e impacto político de los escándalos que han sacudido al partido.

El Comité Federal, considerado el máximo órgano de dirección del PSOE, reunirá a representantes de todas las federaciones territoriales, miembros de la Ejecutiva y dirigentes orgánicos encargados de fijar la hoja de ruta política del partido en uno de los momentos más delicados para Ferraz, con el PSOE atravesando su etapa de menor poder territorial en años.

La dirección de Pedro Sánchez busca llegar al cónclave de junio con una estrategia cerrada para afrontar un horizonte electoral cada vez más complicado, con un partido que acumula desgaste institucional, debilidad parlamentaria y causas judiciales que erosionan la imagen del Ejecutivo. El último Comité Federal, celebrado el pasado mes de julio, ya estuvo marcado por la tormenta política desatada tras el informe de la UCO y por la necesidad urgente de reformular la Secretaría de Organización socialista tras la salida de Santos Cerdán.

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Aquel encuentro terminó convertido en un nuevo foco de polémica para Ferraz. Francisco Salazar, que iba a ser nombrado adjunto en la Secretaría de Organización del PSOE, ni siquiera llegó a hacer efectivo su nombramiento porque tuvo que renunciar al estar acusado de «comportamientos inadecuados» con mujeres cuando era su jefe. El episodio provocó un terremoto interno y dejó en evidencia la improvisación de la dirección socialista en plena crisis interna además de la cascada de denuncias de acoso sexual y comportamientos machistas contra cargos socialistas.

Ahora, el PSOE intenta recomponer filas y proyectar una imagen de unidad de cara al próximo ciclo electoral. Pero el Comité Federal de junio no será solo una reunión estratégica, también servirá para medir el verdadero estado del partido, las tensiones territoriales y el grado de respaldo interno con el que cuenta Pedro Sánchez en un momento cada vez más complejo para el socialismo, especialmente tras los batacazos electorales sufridos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.

En cualquier caso, en Ferraz, a pocos días de que se celebren los comicios en Andalucía y con unas previsiones demoscópicas muy negativas para la exvicepresidenta primera —a la que algunas encuestas sitúan incluso por debajo de los resultados que obtuvo Juan Espadas, tocando suelo electoral—, aseguran que salen a ganar y que las encuestas les «movilizan».