El hombre acusado de intentar asesinar al presidente estadounidense Donald Trump durante la Cena de Corresponsales en la Casa Blanca celebrada a finales de abril se ha declarado inocente de todos los cargos este lunes ante el tribunal federal de Washington.

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Cole Allen, el profesor californiano de 31 años, ha sido acusado, además del intento de magnicidio, del transporte de armas entre estados y el uso de un arma de fuego durante la comisión de un delito violento, a lo que se suma un nuevo cargo por agredir a un agente del Servicio Secreto con un arma mortal, tal y como anunció la semana pasada un gran jurado federal de Washington.

Allen, que se enfrenta a una pena de cadena perpetua si es declarado culpable, estaba fuertemente armado cuando fue hallado por las fuerzas de seguridad tras el tiroteo del pasado 25 de abril que obligó a evacuar al mandatario. En particular, el sospechoso llevaba una escopeta de bombeo del calibre 12, una pistola semiautomática del calibre 38 y tres cuchillos, de acuerdo a los fiscales, que pidieron entonces su detención preventiva.

De acuerdo a una declaración jurada de un agente del FBI, Allen viajó en tren desde Los Ángeles hasta Chicago y posteriormente hasta Washington entre el 21 y el 24 de abril y se registró en el hotel Hilton, donde tenía previsto desarrollarse la Cena de Corresponsales.

El acusado no habló en la corte mientras su abogada, Tezira Abe, presentaba la declaración en su nombre. La fiscalía alega que Allen disparó una escopeta contra un agente del Servicio Secreto de Estados Unidos y asaltó un puesto de control de seguridad en un intento fallido de ataque contra Trump y otros miembros de su administración durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca.

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La comunidad internacional condena el tiroteo en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca

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Allen vestía un mono naranja y estaba esposado por la cintura durante la breve audiencia judicial. Era su primera comparecencia ante el tribunal federal de Washington, ante el juez que presidirá el resto del caso, el juez de distrito estadounidense Trevor McFadden.

La semana pasada, otro juez se disculpó con Allen por el trato recibido en una cárcel local de Washington, D.C., que incluyó la aplicación de medidas de prevención de suicidio y el aislamiento de los demás reclusos.